Tras la suspensión de Gonzalo Jara, debido al infame dedito entre las nalgas del uruguayo Edinson Cavani, José Rojas fue el encargado de ocupar su lugar en la defensa de la Roja en el duelo ante Perú.

Su desempeño fue mediocre. No vamos a tapar el sol con el dedo de Jara. Tanto que internet -cuya edad mental es 13 años- se hizo un festín con su desempeño, a través de memes irónicos, frases de Twitter con el hashtag #PepeRojasFacts y una página Facebook en su honor.

Pepe Rojas

Para quienes no viven en Chile, José Manuel Rojas es símbolo de la Universidad de Chile, 6 veces campeón nacional, campeón de la Copa Sudamericana y mundialista en Brasil 2014. El tipo tiene credenciales, pero la sombra en su carrera siempre ha sido una supuesta lentitud al correr, que no llega a los cruces con los rivales.

No sabemos la velocidad de Pepe Rojas en km/h o km/d, pero seguramente es mucho más rápido que varios de los que tiran dardos y no nos extrañaría que fuera más veloz que varios de sus compañeros. Sus problemas son ciertos errores de posicionamiento, que el esquema de Chile lo deja muy expuesto en el uno contra uno -por lo que no es raro verlo persiguiendo rivales que son aún más rápidos- y que, más allá de su nivel, simplemente pareciera no haber más jugadores que cumplan los requisitos tácticos de Sampaoli para esa función.

La apuesta es arriesgada y, para serles sinceros, cada vez que entra nos encomendamos a nuestros santos y demonios. Luego de los partidos, COMO TODO CHILE, también nos reímos con los memes y los #PepeRojasFacts.

Un diario hizo eco de la fiebre y trató de defender al jugador en su portada, hablando con expertos, pero en el ejercicio salió damnificado y hasta el propio Pepe Rojas criticó el ejercicio periodístico en su cuenta Instagram.

Entendible desde la perspectiva de Pepe Rojas, aunque la esencia del artículo era defenderlo. Pero de repente, los #PepeRojasFacts también se transformaron en una ofensa patriótica. Algo malo, porque es deber de todos apoyar a Chile y sus seleccionados en una final histórica de Copa América, pase lo que pase. Incluida la prensa.

De lo dicho, el único punto lógico -y en que estamos de acuerdo- es que estar en la final de la Copa América, en sí, es un evento noticioso mucho más importante que andar cubriendo una serie de estúpidos e inofensivos memes. Y eso va para todos los medios que lo hicieron, no solo para este en particular.

Pero una cosa completamente diferente es el discurso de que la prensa debe, per se, apoyar y sumarse al coro de la hinchada, suspendiendo su rol crítico. Si Chile gana la Copa América está bien que se suban al carro de la victoria, pero a la hora de que alguien juegue mal, eso debe quedar reflejado en las crónicas. Sea Arturo Vidal, Alexis Sánchez o el Pepe Rojas.

Uno puede discutir la forma y el contexto, pero nada más. De repente, si los #PepeRojasFacts pasaban en primera ronda a nadie le hubiese importado un carajo.