Universidad de Chile disfruta de las burbujas del champagne, de reacciones químicas que causan felicidad. Universidad de Chile vive por estos días la luna de miel con su 17ª estrella.

El torneo de Apertura 2014 fue una experiencia bien extrema. La U tuvo un inicio demoledor, pero al final no le sobró nada para titularse como campeón del fútbol chileno. ¿El gran arquitecto de la campaña? El DT uruguayo Martín Lasarte.

Machete, sobrenombre de sus días como jugador, tiene raíces vascas y en el medio goza de respeto. Usualmente es calificado como un caballero, un hombre versado, características que quizás son fruto del sistema educativo uruguayo: público, gratuito, laico y de calidad. Es un tipo sensato y que pone razón a un ambiente de corazones volcánicos, exageraciones verbales para la galería y pasiones desmedidas.

Cuando asumió su puesto en la U, venía de un enemigo, la UC, donde quedó marcado por dos subcampeonatos. Hubo rictus de desaprobación, incluso suspiros resignados en un cuadro azul que todavía vivía viudo de los años dorados de Jorge Sampaoli y que había caído en la desgracia de Darío Franco, Marco Antonio Figueroa y Cristian Romero. “La U no puede ponerse otro objetivo que no es ser campeón”, dijo en su primer día de trabajo.

Desde entonces respondió mil veces sobre su pasado con la UC y paralelismos entre ambas campañas. Se disgustó un par de veces, pero quién no lo haría ante la misma insistencia una y otra vez.

El camino, al principio, fue un sendero cubierto con pétalos de rosa. La U, ganaba, gustaba y goleaba. Lasarte reía cubierto por su sweater regalón, su cábala. Pero en un momento las lesiones empezaron a mermar su funcionamiento. Primero fue Gonzalo Espinoza, el MVP azul, luego Sebastián Martínez, Gustavo Canales y Sebastián Ubilla. Las nubes de la duda poblaron la esperanza de los hinchas. Además se perdió el clásico ante Colo Colo y vino un empate ante Barnechea que se sintió como derrota.

A dos fechas del final, ahora todo era incertidumbre. Lasarte reagrupó las piezas, trató de quitar la presión de los jugadores y en vez de matarlos en los entrenamientos les dio aire a sus piernas. La U sacó adelante su tarea, mientras que Wanderers y Colo Colo se mataban entre ellos.

Lasarte, finalmente, lograba lo que no había alcanzado en Universidad Católica: su primer trofeo como campeón del fútbol chileno:

“El equipo siempre tuvo voluntad y alcanzó su premio. Tuvimos la fortuna y la perseverancia de perseguirlo y lograr el título pese a los traspiés. Se demostró la manera de ser este grupo que nunca afloja y queremos seguir así”

¿Quieres más sobre Martín Lasarte? Aquí un repaso por su carrera:

LASARTE JUGADOR

6 camisetas defendió Martín Lasarte durante su carrera como jugador: Rentistas (1980-1985), Central Español, Rampla Juniors, Nacional, Deportivo La Coruña y Defensor Sporting, ante de volver a Rentistas y Rampla Juniors, equipo donde colgó los botines en 1996.

Lasarte

Lasarte destacó como defensa, hombre de pierna fuerte y un bigote de colección, al más puro estilo de Tom Selleck. Sus momentos más estelares los vivió en Nacional, en 1988, siendo parte del plantel que logró la Copa Libertadores de ese año y la Intercontinental ante el PSV Eindhoven de Ronald Koeman y Romario. A ello suma su significativo paso por el Deportivo La Coruña de España (1989-1992), donde se le hizo un cántico para invocar su oficio defensivo ante delanteros rivales

¡Saca el Machete, Lasarte saca el machete!

LASARTE ENTRENADOR

11 son los equipos dirigidos por Lasarte durante su etapa como DT. Rampla Juniors (1996-1997), Rentistas, Bella Vista, Al Wasl FC, River Plate, Nacional, Millonarios, Danubio, Real Sociedad, Universidad Católica y Universidad de Chile.

Apenas colgó los botines en los picapiedras de Rampla comenzó su tarea como coach, en el mismo equipo. Su trabajo en la liga uruguaya lo llevó a los Emiratos Árabes en 2002 (Al Wasl) para luego volver a River Plate de Montevideo y Nacional, donde logró dos títulos. El lado feo lo vivió en el Millonarios de Colombia, donde solo dirigió 9 partidos antes de ser cortado en 2007.

Tras un paso por Danubio saltó a España para dirigir a la Real Sociedad. Los donostiarra estaban en segunda y logró ascenderlos a la Liga BBVA. Ahí dirigió al arquero chileno Claudio Bravo, a quien incluso le dio la confianza de lanzar un tiro libre que acabó en gol en 2009.

El 2012 aterrizó en Chile, como DT de Universidad Católica, prometiendo un “estilo europeo” y títulos. Dos subcampeonatos consecutivos no sirvieron para mantenerlo en el cargo y tras un año sabático volvió a estos pagos para dirigir al archirrival cruzado, la Universidad de Chile, donde hoy respira el aire fresco de ser campeón del Apertura 2014.