Joao Havelange falleció esta mañana a los 100 años. Con él se va un gigantesco capítulo en la historia del fútbol, el que habla de su globalización y también de nefastos escándalos de corrupción y soborno, los cuales lo convirtieron en quizás el hombre más poderoso del mundo.

Nacido en Río de Janeiro bajo el nombre de Jean-Marie Faustin Godefroid de Havelange, este descendiente de belgas creció con ganas de ser futbolista. Lo intentó en las divisiones inferiores del Fluminense, pero su talento nunca fue suficiente. Pese a ello, el balompié volvería a cruzarse en su camino en otra forma y luego de dar una larga vuelta.

Estudio leyes y de manera paralela se dedicó a la natación. En 1936 representó a Brasil en los Juegos Olímpicos de Berlín, donde participó en los 400 y en los 1.500 metros. Después de la pausa obligada causada por la II Guerra Mundial, Havelange volvió a los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952 como miembro del equipo de waterpolo.

Havelange

via Swimchannel.net

Luego de colgar los bañadores, Havelange comenzó su carrera como dirigente deportivo. Fue parte de la delegación olímpica de Brasil en Melbourne 1956, tuvo cargos estaduales y ascendió rápidamente al Comité Olímpico de Brasil, la Unión Ciclista Internacional y la Federación de Deportes de Brasil.

El poder comenzó a acumularse en sus manos hasta que a fines de los 60 comienza a hacer su campaña para tomar el control de la FIFA. Concentrada fuertemente en Europa y Sudamérica, muchos países de Asia y África comenzaron a manifestar su descontento con la organización por ser apenas considerado. Stanley Rous, presidente de la FIFA en ese entonces, no quería cambios, mientras que Havelange vio una oportunidad única de expandir el fútbol y quedarse con el trono. Estableció alianzas y consiguió su objetivo en 1974.

Havelange prometió aumentar los cupos de los mundiales y aprovechando el ascenso de la televisión transformó al fútbol en un producto que valía la pena patrocinar. adidas y Coca Cola fueron los primeros en subirse al carro, en un deporte que se convertiría en el fenómeno global que hoy tanto amamos.

Para muchos, la industrialización del fútbol que brotó en su mandato es un ejemplo fenomenal de administración. Para otros solo es un ejemplo de hombre que solo estaba enamorado del poder y que era capaz de cualquier cosa para mantenerlo. Prueba de ello fueron los más de 41 millones de dólares en sobornos de contratos comerciales recibidos por él y su yerno, Ricardo Teixeira, en los años finales de su reinado en la FIFA, el cual acabó en 1998.

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El eje del mal (?) Crédito: Nationaal Archief Fotocollectie Anefo

Tras salir de la FIFA, Havelange lentamente se retiró de otros cargos (en el COI estuvo hasta 2011) y desapareció de la vida pública hasta que este 2016 sufrió una insuficiencia respiratoria que acabó con sus días.