A comienzos de 2016 circuló por internet la fotografía de un pequeño niño usando una bolsa de plástico como si esta fuera la camiseta de Argentina. Atrás, el número 10 y el apellido de su ídolo: Messi.

La imagen se hizo viral y el poder de internet comenzó a actuar: se descubrió que el niño es afgano, que su nombre es Murtaza Ahmadi y que su papá es un campesino que no tiene el dinero para pagar los inmorales precios de las camisetas originales. El círculo, además, se fue estrechando. Messi le envío un uniforme original y, finalmente, se produjo el milagro: el pequeño Murtaza, el pequeño de la bolsa, finalmente conoció a su ídolo en persona.

En medio de un amistoso entre el Barcelona y el Al-Ahli, en Doha, Murtaza sirvió de escolta de Messi. El niño acompañó al jugador al centro del campo, se sacó miles de fotos, y se convirtió en la sombra del futbolista. Tanto que costó un mundo sacarlo de la cancha para comenzar el partido.

Las imágenes son para derretir hasta el corazón más duro.