Nicolás Castillo es un delantero fuerte, feroz y efectivo. Todo esto lo demostró al marcar su primera tripleta en el fútbol belga, en el triunfo de Club Brugge 5-0 sobre Westerlo. Tres goles que ponen su cuenta personal en 8 (a uno de los máximos goleadores del torneo, Frédéric Gounongbe, Abdoulay Diaby) y que, al mismo tiempo, ayudan a despejar un poco la niebla que rodea su figura en la Jupiler League.

Su comienzo en los Blauw-Zwart (azul-negro) fue demoledor. Titular y tres goles en cuatro partidos, en un rendimiento que justificaba con creces el pago de tres millones de euros por su pase desde la Universidad Católica. Sin embargo, a partir de ese momento su nombre comenzó a caminar los senderos de la irregularidad: hubo partidos que fue suplente, otros en que no se movió de la banca e ,incluso, el 26 de octubre ni siquiera fue citado por el DT, Michel Preud’homme (sí, el mítico golero belga), en el duelo ante el KAA Gent.

¿Qué le pasó a Castillo?

Una primera explicación es Tom de Sutter. El delantero de 1,92 es una especie de leyenda y regresó después de una larga lesión. Su recuperación le quitó espacio a Castillo y aquello generó la segunda hipótesis: su baja tolerancia al fracaso y su impaciencia.

“Castillo es alguien que se siente frustrado rápidamente cuando las cosas no van como el desea. Es muy impaciente, pero afortunadamente tiene a jugadores hispanos que pueden consolarlo”, afirmó su compañero Thomas Meunier  a Sport.be.

En el mismo artículo se sugiere que también han habido críticas sobre su estado físico, apuntando que es un “jugador pesado y lento”. Pero al mismo tiempo hay gente que lo defiende y que dice que es “demasiado temprano para descartarlo”, como es el caso de Ludo Vandewalle, columnista de Sport Wereld. Menos considerando su última actuación.

Pese a su falta de continuidad (ante Westerlo jugó su primer partido titular desde el 28 de septiembre), sus números son muy admirables. De las 15 fechas disputadas, Castillo jugó 7 partidos de titular y entró a cuatro desde la banca, sumando un total de 677 minutos. Al hacer la matemática, el Nico promedia un gol cada 85 minutos jugados.

Háganse esa.

Tras la tripleta, el ánimo de Castillo brillaba: “Es increíble anotar tres goles en un juego. Me da un montón de confianza”. Ahora, habrá que ver cuánto dura, cuánto convence a Preud’homme e incluso si esto le va abriendo las puertas de la selección chilena.

Aquí los tres goles de Nicolás Castillo. Ojo con el primero: