Juan Román se retira. Tiene 36 años y su reciente ascenso con Argentinos Juniors a la Primera División del fútbol argentino lo hizo meditar. Había ayudado a devolver el honor al club donde hizo las inferiores y ya no quedan para el desafios importantes en esta profesión. Además, se negaba a jugar en Primera en contra del amor de su vida: Boca Juniors.

Conductor, con una pegada espectacular que lo hacía letal en los tiros libres, tuvo 18 años de una carrera con forma y velocidad de montaña rusa. En homenaje, recordamos las claves para conocer y entenderla carrera de Juan Román Riquelme.

 

El juvenil Riquelme

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El talento de Riquelme se hizo patente desde las inferiores y pronto llamó la atención de Boca Juniors. La camiseta oro y cielo lo puso en vitrina para ser llamado a defender los colores de la Argentina Sub-20.

Jugó 21 partidos con esta selección, marcó 7 goles y logró 3 títulos. En 1997 se paseó por Chile y Malasia ganando el Sudamericano y el Mundial de la categoría. Al año siguiente, el Esperanzas de Toulón lo vió levantar la copa.

Como Sub-23 alcanzó a marcar un solo gol en los 7 partidos que disputó. Pero su mayor logro aquí fue conocer la gloria en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, con paseo dentro de la cancha a Brasil y un gol de penal contra los eternos rivales.

 

El amor de Juan Román y Boca Juniors

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Aunque hizo las inferiores y terminó su carrera el el club de La Paternal, el gran amor de Juan Román fue y será Boca Juniors, club que le dio la oportunidad de debutar en primera división un 11 de noviembre de 1996 ante Unión de Santa Fé.

Con la “oro y cielo”, JR estuvo en tres períodos con un total de 388 partidos y 92 goles:

  • 1996-2002: donde consiguió títulos en el Apertura 1998, Clausura 1999, Copa Libertadores 2000, Copa Intercontinental 2000, Apertura 2000, Copa Libertadores 2001.
  • 2007: Consiguió la Copa Libertadores 2007.
  • 2008-2014: Levantó la Recopa Sudamericana 2008, Apertura 2008, Apertura 2011 y Copa Argentina 2011/12.

La relación entre Riquelme y los xeneizes estuvo marcada por el amor. Solo hubo desencuentros en la etapa final de su paso por el club de La Boca, los que incluyeron un semestre sin jugar tras la final de la Copa Libertadores 2012. Sin acuerdo con Boca, Riquelme volvió a Argentinos Juniors a ayudarlos con el ascenso.

Sin embargo, no olvidó la camiseta azul y amarillo y en su despedida declaró a ESPN: “Que me perdonen todos los demás, pero yo tuve la suerte de jugar en el equipo más grande de la historia de Boca”. Agregó: “Le ganamos al Real Madrid, estuvimos 40 partidos invictos, ganamos todo. Tengo 36 años y Boca tiene más de 100, pero creo que formé parte del mejor”.

Riquelme quiere seguir esta relación y está pensando aprender y prepararse para dirigir la institución del sur de Buenos Aires. En sus palabras: “Si tengo la suerte de aprender y llego a creer que lo puedo hacer, intentaré ser presidente“.

Acá recordamos una joya del enganche en Copa Libertadores:

El enganche en España

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El éxito en Boca Juniors lo llevó al Barcelona, club donde tuvo un paso irregular. Jugó solo 42 partidos entre el 2002 y el 2003 y marcó solo 6 goles, poco para un jugador que estaba destinado a romperla a sus 24 años y que venía precedido de un éxito impresionante.

Su paso por el blaugrana estuvo marcado desde el inicio. Para empezar, el club solo había pagado 12 millones de euros, bastante menos que otras contrataciones anteriores. Juan Román llegó como la gran contratación del verano europeo, con la desgracia de que al mismo tiempo llegó al club el técnico Louis van Gaal quien no veía espacio para este enganche con el 10 en la espalda que el presidente del Barcelona había comprado sin que él lo solicitara.

El conductor argentino tampoco pudo contra una dinámica de fútbol muy distinta a la que estaba acostumbrado y tuvo que soportar que al año siguiente llegara un tal Ronaldinho a usar el número 10 y que el nuevo técnico Frank Rijkaard lo apartara de la plantilla que hizo la pre-temporada.

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Desde el Barcelona, Juan Román pasó al Villarreal en el 2003 donde se conoció su mejor versión en el fútbol europeo. A poco andar se transformó en el líder dentro de la cancha, lo que trajo consigo una auto-confianza cercana al divismo.

En una de las mejores épocas del “submarino amarillo”, aquella con Manuel Pellegrini como entrenador, Riquelme se empezó a comportar de manera extraña. Faltaba a los entrenamientos, algo que fue inaceptable para el técnico chileno. Y a pesar de ser la gran estrella del Villarreal, el entonces presidente del club, Fernando Roig, respaldó al DT por sobre el enganche argentino. “Pensó que podía estar por encima del Villarreal”, dijo después de que el 10 dejara el club.

A pesar de las diferencias, en su partida Riquelme reconoció a Pellegrini como uno de los grandes entrenadores que tuvo en su carrera.

 

Albiceleste

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Lo recuerdan sus víctimas por toda latinoamerica y el mundo. Riquelme era una máquina, con juego exquisito, visión de juego y una pegada letal. Peligroso en los tiros libres, casi infalible en el punto penal.

Por eso, tenerlo en frente vestido con la albiceleste era garantía de problemas o dolores de cabeza. En sus 51 partidos con la selección adulta, marcó 17 goles con la camiseta de Argentina. El destino quiso que no lograra ningún titulo con esta selección y, lo que es peor, que se haya quedado abajo del avión o haya discutido con algún seleccionador.

Marcelo Bielsa no lo consideró entre los que viajaron al Mundial de Corea-Japón: bastante falta le hizo a un seleccionado que se vino en primera ronda de vuelta a casa. Y diferencias con Diego Maradona, hicieron que en el 2009 renunciara a vestir la camiseta que cayó en Alemania sin conseguir un título.