8 de octubre. Ese es el día que comienza el sueño mundialista de Rusia 2018.

Chile, campeón de América, debuta en el Estadio Nacional contra un gigante: Brasil. El desafío es complicado, porque como dicen los comentaristas del cliché, Brasil es Brasil.

El partido está encima, por lo mismo, ya es tiempo de rayar la pizarra y buscar las fortalezas y debilidades del rival.  Y como aquí todos remamos para el mismo lado (?), un equipo de XY se infiltró en el último amistoso de Brasil ante Estados Unidos, en Massachusetts, para espiar al enemigo y darle una manito a Jorge Sampaoli.

¿Qué vimos en el Gillette Stadium de Foxboro?

Un carnaval. Brasil trapeó el piso con el Team USA. Fue un 4-1 irrefutable y que incluso puede ser catalogado de mezquino. La gran figura fue Neymar, quien solo en un tiempo se encargó de marcar en dos ocasiones y hacer delirar a la numerosa hinchada canarinha presente en las gradas (Dato de la causa: Massachusetts es uno de los estados con mayor cantidad de brasileños en EE.UU.).

Para ser sinceros, Estados Unidos ayudó a la causa. El equipo de Jurgen Klinsmann colaboró con un ataque con menos valor que el peso, un mediocampo sin presión y una defensa más filtrada que casa Copeva.

Pero volvamos a Brasil. Dunga, en el primer tiempo, envió la siguiente formación:

Marcelo Grohe; Fabinho, Miranda, David Luiz, Marcelo; Elías, Luiz Gustavo; Willian, Lucas Lima, Douglas Costa; Hulk

Desde temprano, Brasil mostró sus cartas. En posesión, el eje del equipo fue Luiz Gustavo, quien sin un marcador que lo mordiera, tuvo absoluta libertad para construir jogo bonito. Por cierto, no era la única variante. En muchas ocasiones, Hulk -que operaba de 9- se recogía hacia el mediocampo para arrastrar a uno de los centrales estadounidenses y asistir a un compañero, quien rápidamente descargaba un pase largo a la banda contraria para conectar con los extremos Willian y Douglas Costa.

Estos dos -Willian y Douglas Costa- crearon verdaderas autopistas, llegando a línea de fondo por sí mismos o complementándose con los laterales, Fabinho y Marcelo. También centralizaron para la aparición de Lucas Lima. Un carrerón de Willian, de hecho, fue el password que le permitió a Hulk anotar el primer gol del partido a los 9 minutos. Fue el único de la primera parte.

En el complemento, los intérpretes cambiaron, pero la idea fue la misma: en el papel de Hulk estaba Roberto Firmino, y por las bandas Neymar y Lucas Moura. El delantero del Barcelona anotó en dos ocasiones, mientras que Lucas dañó con sus penetraciones en diagonal, las cuales terminaron en dos asistencias de gol.

¿La conclusión? De mediocampo hacia arriba, Brasil tiene dinamita.

¿Debilidades? Una es teorética: Luiz Gustavo y Elías deben ser presionados con intensidad, cortar sus circuitos. La otra es más real: cargar la mano por el lado de Marcelo. Por la derecha, Fabinho no es muy eléctrico en labores ofensivas, pero cubrió bien su banda en el rol de defensa. Por la izquierda, sin embargo, hay espacios. Cada vez que se lanza en ataque, Marcelo deja un gran forado que a veces ni siquiera David Luiz puede cubrir. Lo poco que hizo Estados Unidos fue por esa banda y no sería una mala idea redituar el tándem Mauricio Isla / Alexis Sánchez para sacar petróleo.

La última “buena” noticia es que Neymar no va a estar en el partido inaugural por suspensión. Pero confiarse, sería un error, porque Brasil es Brasil (?).