Antes, mucho antes de Marcelo Bielsa, hubo un hombre en Chile que veía el fútbol como un proceso casi científico, el cual se debía trabajar desde una perspectiva colectiva, física y perfeccionable a través de movimientos tácticos que se debían repetir una y otra vez. Ese hombre era Luis Álamos, el Zorro.

Nacido en Chañaral, en la Navidad de 1923, Álamos llegó al fútbol después de sus estudios como profesor normalista. En la cancha muchos lo recuerdan como un jugador tronco, rústico. Pero su impacto estaría al borde de ella, con el buzo de entrenador y como arquitecto de dos de los equipos más gloriosos de la historia del fútbol chileno: el Ballet Azul y Colo Colo 73.

Álamos es el punto de encuentro feliz, entre los dos mayores enemigos del balompié nacional.

El Ballet Azul

Todo comenzó en la U. Álamos era jugador del club, no defendió a otra camiseta. Tras una lesión en un hombro -causada durante un Clásico Universitario-, sin embargo, su vida tomó otro camino. En plena recuperación, los dirigentes del club le pidieron hacerse cargo de los juveniles. Dos años después (1958) tomaba la riendas del primer equipo y en 1959 conseguía su primer título. El alma de su “11”, chicos que había tenido en los cadetes: Leonel Sánchez, Luis Eyzaguirre, Hugo Villanueva, Alfonso Sepúlveda…

El Ballet Azul

Revista Estadio

“Se me había pedido que la “U” como universidad, debía en base al empirismo y a la ciencia, formar un equipo que paulatinamente llegara a prestigiar no sólo al fútbol chileno, sino a justificar lo máximo de su estructura en una expresión mundial”, explica en su memoria póstuma “El hombre y el fútbol” (1988).

El Ballet de la U, con Álamos al mando, también se quedaría con los campeonatos de 1962, 1964 y 1965. Ese equipo era una bala, veloz, conectado. Una máquina. Toda una revolución.

“Todavía no sé si el éxito en la “U” fue porque yo los conocía a ellos o ellos me interpretaban a mí”

Colo Colo 73

Después de pasar por la Selección (1966), Audax Italiano, Lota Schwager y Santiago Wanderers, Álamos se pone el buzo para dirigir a Colo Colo. Nadie dijo que era “un traidor”. En ese tiempo, si bien ya existía cierta rivalidad entre azules y albos, esta era de caballeros y primaba la sensatez. Nada de insultos o cuchillazos, nada de bestias enfermas que no saben ni ganar ni perder.

Colo Colo 73

Revista Estadio

En su primer año al mando del Cacique, el 72, Álamos consigue el título y clasifica al equipo a Copa Libertadores. Ahí, los albos brillarían: goleaban en Santiago -Carlos Caszely se ganaba los “se pasó” de la hinchada-, un equipo chileno ganaba por primera vez en Brasil (al Botafogo) y se debutaba en la final ante Independiente. Colo Colo pudo haber obtenido el título, pero literalmente se lo robaron.

El éxito de ese Colo Colo, dicen, retrasó el nefasto golpe de Estado perpetrado por Augusto Pinochet y, al mismo tiempo, motivó una frase de Álamos -un azul de nacimiento- que retumba el día después de cualquier triunfo albo:

“El té es más dulce y la marraqueta es más blanda”*

*Así es la frase original, luego fue cambiada a … la marraqueta es más crujiente”