Supremo, estelar, clase mundial, espléndido, salvador, héroe… El diccionario comienza a ser un lugar pequeño a la hora de definir el momento que vive Alexis Sánchez. Después de cada partido disputado por el Arsenal de Inglaterra, los elogios se amontonan para golpear su puerta. Si bien los Gunners cuajan una temporada bastante mediocre, el delantero chileno se ha convertido en la única esperanza de vida de los hinchas del Emirates Stadium, la única razón de no botar el año, descargándolo en el inodoro.

Ante el Anderlecht de Bélgica, por la Champions League, Sánchez regaló otra noche de magia, acomodado en la posición de “10”. Convirtió un gol y participó de las otras dos conquistas que daban al Arsenal una cómoda ventaja de 3-0 y el paso a la siguiente ronda. Brillante ¿El problema? En un juego de 11, hay días en que no se puede llevar a 10 en la espalda. Los belgas igualaron el encuentro y amargaron el dulce recuerdo de esta anotación.

 

La prensa ha sido implacable ante el derroche, excepto, claro al momento de hablar de Sánchez. Su ética de trabajo, su compromiso en la cancha y su principio de no dar pelota por perdida seducen a todo el entorno. Alexis es un obrero que encarna el espíritu de origen popular y esforzado de un equipo que disimula ese pasado en la burguesía del toque infinito.

“En los entrenamientos no quiere hacer días de recuperación. Así ama al fútbol. Los chicos le  han dicho que se tranquilice, porque en Navidad, cuando se juegan muchos partidos, eso le puede pasar la cuenta. Pero a él no le importa, el solo quiere jugar y ganar. Es un buen líder, y algo que no habíamos tenido en el Arsenal. Es un sueño jugar con él”, afirmó su compañero Theo Walcott a talkSPORT

El técnico Arsene Wenger también ha salido a alabar esa pasión por el trabajo, quizás tratando de que esa alma inquieta contagie al resto del plantel, hoy un montón de zombies. “Tiene un nivel de energía natural que es increíble. Amarías que todos la tuvieran, pero no funciona de esa manera”, dijo hace unos días el DT. El francés, además, aventura el éxito de Sánchez en un elemento ausente o que está en peligro de extinción en Europa. “En el fútbol callejero cuando eres un niño de 10 jugando contra uno de 15 te vuelves astuto, tienes que demostrar que eres bueno, pelear para ganar batallas imposibles”.

Sánchez no es un príncipe de manos suaves. Está curtido por el sol y las carencias de Tocopilla, y eso se respira en cada balón que baja a recuperar, porque hay que ir para adelante sea como sea. Hay que sobrevivir.

Siempre veo a los jugadores por lo que hacen con el balón, es bueno verlos girar, marcar goles, generar oportunidades, pero también me gusta verlos sin la pelota, trabajando duro por el equipo, y Sánchez lo ha hecho”, Ray Parlour, ex jugador del Arsenal

Los hinchas del Arsenal, que son la parte que más importa, también caen rendidos a este dínamo. Luego del partido ante Anderlecht, un fanático sugirió que el resto de los jugadores deberían dar su sueldo a Sánchez (ver video). Otros, en Twitter, son más líricos

Sin embargo, al constante esfuerzo y trabajo de Sánchez hay que agregar otro elemento: sus números.

Hay varios que sorprenden, pero sólo bastan tres para demostrar por qué Alexis Sánchez hoy vive bajo el halo de un “Superstar”:

13 partidos

11 goles

3 asistencias

Si buscas algo más específico, un dato demoledor: de los últimos ocho goles del Arsenal, cinco pertenecen a Alexis. En el sitio Deadspin lo bautizaron como La fuerza más destructora en el fútbol y en España, lugar donde tantas veces fue vapuleado gratuitamente por tratar de improvisar en la orquesta sinfónica del Barcelona, ahora lo añoran con la cola entre las piernas. Basta leer El “jugadorazo” incomprendido de “Mundo Deportivo”.