Este fin de semana fue un fin de semana de campeones. El Real Madrid levantó su undécima Champions League, Lanús obtuvo su segunda corona en el fútbol argentino, el FC Zamora se quedó con el título en Venezuela y el Pachuca conquistó el torneo mexicano (además de los pantalones de Dorlan Pabon).

Todas grandes victorias, pero incomparables a la emoción vivida por Plaza Colonia, un equipo del interior uruguayo que después de 99 años de historia alcanzó su primer título profesional venciendo al mítico Peñarol y en su recién inaugurado estadio Campeón del Siglo.

Un batacazo que le ha valido la comparación con el Leicester de Inglaterra, pero que no hace justicia. Lo de Plaza Colonia es mucho, pero mucho más meritorio.

Los Patas Blancas (sobrenombre dado por el color de sus calcetas) solían brillar en torneos regionales, pero no es hasta el año 2000 que hacen su primera aparición en la Segunda División uruguaya. Un año después ganaron la categoría y consiguieron el ascenso. Sin embargo, constantes problemas económicos los han tenido más un actor de potrero. En 2006, incluso no se presentaron por falta de dinero.

Volvieron, pero siempre con problemas. Hace 18 meses, de hecho, estaban en los últimos puestos de segunda, luchando por no descender a la C. Sobrevivieron y en el siguiente campeonato lograron ascender nuevamente a primera. El semestre de debut no fue bueno, pero de la mano de Eduardo Espinel, carpintero, lector de Eduardo Galeano y ex jugador del club, un puñado de jóvenes promesas comenzó a creer. Kevin Dawson, Alejandro Villoldo y el argentino Germán Rivero son parte de los nombres que derribaron los mitos, siempre con humildad y trabajo… y ahí, en el medio de la cancha Peñarol, gritaron “campeón” por primera vez en sus vidas.

Diego Lugano, acaso el jugador más famoso en vestir la camiseta de Plaza Colonia, se unió a los festejos:

Festejos de un cuento hermoso, de un cuento que nunca se olvidará. Una oda al amateurismo.