No pocas veces, Cristiano Ronaldo puede ser un tipo insoportable. Puede que haya envidia en la frase y no nos arrepentimos, porque la envidia es un sentimiento sano… Ah, Cristiano Ronaldo y su insoportabilidad. ¿La última en la lista de ofensas? Su aparición en la portada de GQ, ufanándose cómo gana millones de dólares, de que tiene abdominales tallados en mármol y de que es Cristiano Ronaldo.

La cúspide de la oda a sí mismo: un pequeño video de 30 segundos en que sale dominando el balón en calzoncillos. Para promocionar su marca de ropa interior y para seguir amándose a sí mismo.

El video está acompañado de otras pirotecnias multimedia y que dan un vistazo a su vida diaria. Para empezar, una entrevista en la que aprendemos de su rutina, un poco de su relación con su hijo Cristiano Jr., en la que se ofrece a la MLS en un par de años, y una revisita a la idea de que su nombre, en parte, es en honor a Ronald Reagan, el actor favorito de su padre.

También hay una sesión extra en la que posa junto a la supermodelo brasileña Alessandra Ambrosio, quien hace la experiencia de haber hecho clic en este artículo algo mucho más llevadero.