Es bastante habitual en el deporte y sobre todo en el fútbol que unos cuantos segundos sean suficientes para lograr lo que no se pudo en horas de juego. Esto sólo reafirma lo significativo que resulta ese “gesto del reloj” que hace el DT, los jugadores y el propio arbitro. Se puede decir que es tan decretador como el gesto en que los césares levantaban su mano para señalar el destino del gladiador con su pulgar.

Lo sucedido recientemente en el partido entre el Watford y Leicester jugando la semifinal de los playoffs de la Championship League (la segunda división inglesa) resume la diferencia que unos cuantos segundos pueden marcar.

La serie estaba igualada 2-2 en el marcador global. Minuto 95 y Leicester tiene la posibilidad de acceder a la final y disputar un cupo para ascender a la Premier League, si su jugador Anthony Knockaert marca el penal que está a punto de disparar. Apenas 20 segundos después, la realidad es diametralmente opuesta. Mira lo que pasó en VIMEO