Si naces en Avellaneda, tienes dos opciones: ser de Independiente o ser de Racing. Del Rojo o de la Academia. Cualquiera sea la opción, la mitad del pueblo te odia y la otra mitad te ama. Hoy, una mitad se burla y la otra llora.

El dolor es rojo. Por primera vez en sus 108 años de existencia, el Club Atlético Independiente bajó a la segunda división de Argentina. Los resultados en la cancha, sin duda, son eje central del descenso. Sin embargo, el desplome se configuró a través de diversos factores que fueron mermando a un equipo conocido como el Rey de Copas. Algunos apuntan al ingreso de facciones del menemismo, a principios de siglo. Otros acusan la progresiva presencia de sectores de la barra brava en la dirigencia del club. ¿La convergencia? Sucesivas malas decisiones administrativas y financieras. Pese a la millonaria venta de Sergio Agüero, la institución cayó en una espiral de gastos innecesaria: contrataciones mediocres y la demolición-remodelación del estadio Libertadores de América, en 2007, bajo la orden de Julio Comparada. Lo peor es que el trabajo en el recinto está incompleto y tiene deudas

Y ahora, esto, la cruel realidad de la B. La peor crisis de unos de los equipos más grande de Argentina.

La historia del Rojo

Independiente surgió de una división. A principios del siglo XX, un grupo de trabajadores de la tienda “A la ciudad de Londres” armó un equipo llamado Maipú Banfield. Jugaban diferentes ligas en el barrio Monserrat de Buenos Aires y la titularidad estaba reservada para los mayores. Los más jóvenes pagaban cuotas, pero solo miraban. Aburridos, un día, se reunieron en un bar de la zona y decidieron formar su propio club. La historia dice que la primera reunión fue el 1 de enero de 1905 -actual fecha de fundación del equipo-, pero no fue hasta marzo de ese año en que se constituyó como Independiente Football Club.

Los primeros años fueron austeros, vagando por diversos barrios y sectores, tratando de encontrar un estadio. Finalmente se instalaron en Avellaneda, donde poco a poco comenzaron a desarrollar una rivalidad extrema con Racing. Los partidos los jugaron de blanco, pero ya hacia 1908 aparece el primer uniforme rojo. ¿Por qué ese color? Existen dos teorías. Una apunta a que sus dirigentes vieron al Nottingham Forest inglés y quedaron tan sorprendidos con su juego que quisieron copiar sus colores. La otra, en tanto, hace referencia a simpatías con el socialismo.

Independiente es el único tetracampeón de la Copa Libertadores (1972-1975)

Independiente es el único tetracampeón de la Copa Libertadores (1972-1975)

Como sea, Independiente, en la historia se fue haciendo grande. En 1928 inauguró el primer estadio de hormigón en Sudamérica y hacia fines de los 30 ganó sus primeros torneos nacionales, de la mano de Arsenio Erico, quien hasta hoy es el jugador con más goles en la historia del fútbol argentino: 295. El gran salto de Independiente, sin embargo, se da entre los 60 y 80. Sobre todo, a nivel internacional. El Rojo tiene 14 torneos locales (está detrás de River Plate y Boca), pero su mayor orgullo son 7 Copa Libertadores, el campeonato más importante del continente. La primera fue en el 64 (con triunfos al Santos de Pelé, incluidos) y luego tiene la racha entre el 72 y 75, cuando se convirtió en tetracampeón del certamen.

Muchos aletean que una de las fortalezas de ese Independiente -además de los jugadores- eran las clásicas trampas y artimañas rioplatenses (un ejemplo es la final con Colo Colo de Chile, en 1973). Pero luego, el club siguió ganando. También tiene tres Interamericanas, dos Intercontinentales, dos Supercopas, una Recopa y una Copa Sudamericana. La larga lista de títulos lo puso como el segundo mejor equipo del continente, detrás de Peñarol, según la IFFHS.

El primer equipo en la Luna

Neil Armstrong, socio de Independiente. Fuente: La Caldera del Diablo

Neil Armstrong, socio de Independiente. Fuente: La Caldera del Diablo

Otra gracia, menos conocida, es que Independiente fue el primer club en la Luna. Boris Lisnovsky, dirigente en 1969, decidió hacer socios del Rojo a Neil Armstrong y Buzz Aldrin antes de que viajaran en el Apolo XI. Les mandó credenciales y banderines. Los astronautas agradecieron el gesto y cuando volvieron a la Tierra, en una visita a Argentina, contaron que llevaron los emblemas como cábala para el viaje.

En 2002 ganando un título nacional y en 2010, obteniendo la Copa Sudamericana, revivió algunas viejas glorias. Sin embargo, la debacle parecía firmada e irreversible. Hoy el sufrimiento se palpa en una mitad de Avellaneda. Pero a diferencia de los hinchas de River Plate, que destrozaron su estadio cuando bajaron a la B en 2011, los del Rojo, con el corazón roto, siguieron cantando, con la esperanza de volver. “Soy de Independiente, soy orgullo nacional”.

 

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