Por mucho tiempo, el volante con el que manejas tu vehículo era simplemente un círculo que girabas acorde a la dirección en que te querías mover. Con el tiempo le han ido agregando botones para controlar la radio y alguna que otra función básica.

Nada del otro mundo y nada en comparación a los niveles desquiciados a los que han llegado los volantes de un coche de Fórmula 1, los cuales evolucionaron del círculo a una especie de control de videojuegos con más botones que una nave espacial.

La exhibición de esta metamorfosis es gracias al trabajo de Donut Media.