La leyenda de Michael Phelps continúa. El más grande en la historia de la natación acabó su participación Río 2016, su quintos y últimos Juegos Olímpicos (debutó en Sidney 2000 con 15 años). Con cinco preseas doradas y una de plata, el Tiburón de Baltimore suma 28 metales en toda su carrera: 23 de oro, 3 de plata y 2 de bronce.

Una vida magnífica que incluso rompió un récord de más de 2.000 años: con 13 oros individuales superó el registro de Leonidas de Rodas, quien consiguió 12 al momento de su retiro en el año 152 antes de Cristo.

Simplemente, fenomenal.

Phelps llegó a Río luego de un breve retiro y con una espina clavada: su derrota en los 200 metros mariposa en Londres 2012, a manos de Chad Le Clos. La rivalidad con el sudafricano ha ido creciendo y llegó a su clímax durante las semifinales de estos Juegos 2016, gracias a esta imagen en que Phelps lanza rayos con su mirada a Le Clos.

En la piscina, a Le Clos le fue peor. Phelps reunió toda su experiencia y poder para simplemente aniquilarlo con un tiempo de 1:53,56. El oro se sumó así a los ya conseguidos en los relevos 4×100 y 4×200 de estilo libre.

“¡Qué ganas que tenía de recuperar el título de 200 mariposa!”, repetía Phelps tras su logro.

Su figura, por cierto, es central en los Juegos Olímpicos de Río. Además de los resultados en la piscina y su mirada de la muerte a Le Clos, Phelps también llena páginas por la presencia de su madre Deborah, su novia Nicole Johnson y su hijo Boomer en las tribunas, en un cuadro lleno de ternura.

Ni hablar de los famosos círculos morados que se ven en su piel y que son el resultado del cupping, una técnica china que ayuda a los músculos a tener una mejor recuperación.

No hay dudas de que Phelps es el deportista olímpico más importante de todos los tiempos. Su leyenda ya está escrita.

Gif Phelps