Cada cuatro años, la fiesta más grande del fútbol trae necesariamente aparejada un nuevo implemento de juego. O, más bien, la misma pelota pero corregida y/o aumentada no solo para ser objeto protagonista de los partidos, sino también como un artículo que puede generar jugosas ventas y ganancias en todo el planeta.

En los campeonatos mundiales jugados hasta ahora ha habido algunos balones más destacados que otros. Los conocimos hace poco en XY en una nota que recorre la historia de los mundiales manifestada en cada una de las pelotas. Algunas más rústicas, otras más bellas y modernas, pocas han pasado por el análisis experto de la NASA, la agencia espacial estadounidense que últimamente parece estar más preocupada de las cosas terrenales que las del espacio.

Para tranquilidad de los fans del fútbol, pero en especial para los jugadores que nos representan, el análisis de NASA es concluyente: con “Brazuca” estamos frente a un balón de muy buena aerodinámica y estabilidad, considerablemente superior a la clásica pelota de 32 cascos y a la “Jabulani”.

Así lo determinó una investigación realizada por la agencia espacial que concluyó que el balón es mucho más estable en vuelo y más manejable. Así lo indicó el Dr. Rabi Mehta, del Centro de Investigación Ames de NASA, quien afirmó que “los jugadores deberían estar más felices con la nueva pelota”.

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El “Brazuca” fue sometido a análisis en los túneles de agua y de viento del laboratorio del centro AMES. Los estudios indicaron que el balón tiene una mejor aerodinámica que está determinada, entre otros factores, por la rugosidad de su superficie.

“Lo más importante en un balón de fútbol es su grado de rugosidad, porque esto afecta la velocidad crítica a la que se produce el máximo efecto nudillo o efecto knuckling”

El llamado efecto nudillo se produce cuando la pelota, al desplazarse con nula o baja rotación, se vuelve impredecible y cambia de dirección al alcanzar cierta velocidad. Algo que era característico en la “Jabulani” que, según una investigación de NASA, se volvía absolutamente impredecible a 72 kilómetros por hora. Lo sufrió el portero italiano Gigi Buffon, Luis Fabiano denominó el balón como “supernatural” y Lionel Messi lo catalogó como “muy complicado para los arqueros y para nosotros.”

“Hay una delgada capa de aire que se forma cerca de la superficie de la bola llamada la capa límite. El estado y comportamiento de esa capa es fundamental para el desempeño de la pelota”, indicó Mehta. “Los materiales utilizados, la rugosidad de la superficie de la bola y su distribución determinan su aerodinámica.”