Nike salta en dos pies, los pies de LeBron James. La compañía estadounidense de ropa deportiva cumplió una de sus temporadas más exitosas, auspiciando a la figura de los Miami Heat. De acuerdo a la consultora SportsOneSource, durante la temporada 2012 las zapatillas LeBron X, inspiradas en el astro de la NBA, lograron ventas por 300 millones de dólares, lo que representa un 50% más de lo obtenido por el modelo 2011.

“Lo primero es la estética. Las zapatillas lucen grandiosas y la estatura de su estrella sigue creciendo. La atención de los medios también lo ayuda a vender más calzado deportivo”, le contó Matt Powell, analista de SportsOneSource, a la revista “Forbes”. Las LeBron X valen 180 dólares en su versión normal y 260 con sensores que miden altura de salto y kilómetros recorridos. La marca vende seis veces más que las Kobe 8 de Kobe Bryant (Los Angeles Lakers) y deja en tercer lugar a las Jordan Melo M9 de Carmelo Anthony (New York Knicks), que recaudaron 40 millones de los verdes.

Cifras cósmicas. Sin embargo, el trío de ases aún no es capaz de hacerle cosquillas a lo que vende la leyenda de Michael Jordan, quien jugó su último partido de la NBA hace 10 años. La marca Air Jordans, que pertenece a Nike, facturó 2.500 millones de dólares en 2012, la temporada más exitosa de la línea que continuamente saca modelos retro y que en febrero lanzó la última joya: las Air Jordan XX8.

La participación en el mercado “gringo” es astronómica. Las Jordans lo controlan con un 56% de las ventas. Nike viene atrás con un 37%, Adidas tiene un 5%, mientras que Reebook lo cierra con un 2%. En niños, una categoría que ni siquiera vio volar al símbolo de los Chicago Bulls, las Air mandan con un 77%. Números desquiciados que tienen su raíz en 1984.

Ese año, Michael Jordan pasaba a la NBA desde North Carolina. Su deseo era firmar contrato con Adidas. Sin embargo, la compañía alemana pasaba por acomodos internos luego de la muerte de su fundador y no vieron al monstruo que se rendía ante sus pies. Converse y Spot-Bilt entraron en la puja, hasta que Nike, una empresa en ascenso y que consiguió afirmarse luego de que Carl Lewis ganara cuatro medallas de oro en los Juegos Olímpicos de Los Angeles, dio el timonazo. Le ofrecieron 500 mil dólares anuales -una locura para esos años- y en efectivo si cumplía ciertas metas, como ser el novato del año.

Jordan pulverizó todos los objetivos propuestos y en menos de un año llenaba los bolsillos de Nike. 29 temporadas después, la alianza -con royalties de por medio- continúa. Air está fuera de las canchas, en un sentido físico, pero su legado trasciende. Y es más que un par de zapatillas.