Oscar dos Santos Emboaba no nació en una favella ni creció jugando a la pelota a pie pelado, como suponen los estereotipos sobre el fútbol brasileño. Oscar, sí compartía el mismo sueño que tienen millones de niños en el gigante sudamericano: ser jugador profesional y representar a la Seleçao en una Copa del Mundo.

Su oportunidad fue el debut de Brasil en la Copa del Mundo 2014 ante Croacia, un partido rocoso para los pentacampeones, luego del autogol de Marcelo, pero que terminó con un triunfo por 3-1 para la verdeamarelha. Se puede argumentar que el árbitro japonés Yuichi Nichimura regaló un penal para los locales y que, sin dudas, influyó en el marcador final. Sin embargo, a la hora de elevar una figura entre los jugadores, la de Oscar emerge sin ayuda.

Probablemente las portadas muestren a Neymar, autor de dos goles. El delantero del Barcelona es una máquina de márketing. Su rostro vende mucho más que la de Oscar, un tipo un poco más tímido frente a las cámaras.

El aporte de Oscar en el duelo ante Croacia, eso sí, fue superior. Fue el jugador que creó la mayor cantidad de jugadas ofensivas para Brasil, con 7 centros al área y una asistencia en el primer gol de Neymar. También estuvo en la confección del penal de Fred y cerró la jornada marcando el 3-1 con un homenaje al tiro de puntín o puntete. Es cierto, es su trabajo, pero donde hizo la diferencia fue su colaboración defensiva: 4 barridas exitosas y 3 intercepciones. Solo el zaguero central, Thiago Silva, tuvo más acciones de recuperación (6 despejes, 1 barrida y 1 intercepción).

Oscar funcionó en los dos aspectos más importantes del juego.

¿De dónde salió Oscar?

Nació en Americana el 9 de septiembre de 1991. Su padre murió cuando era niño, pero su madre se las arregló bien para criarlo a él y sus dos hermanas. Al cumplir 13 se incorporó a las juveniles de Sao Paulo, pero cinco años después tuvo una disputa por su contrato y sus ganas de emigrar a Internacional de Porto Alegre. El caso estuvo en tribunales civiles. Obviamente, ganó la corporación frente al humano y Oscar pasó tres meses sin jugar hasta que ambos clubes decidieron llegar a un acuerdo (7,5 millones de dólares)

En el cuadro colorado tuvo impacto inmediato, ayudando a Andrés D’Alessandro. Su nombre, luego, comenzó a escucharse en varias esquinas europeas hasta que Roman Abramovich estornudó unos billetes para llevárselo al Chelsea, donde lo compararon con Ricardo Kaká, su ídolo de infancia.

Los parecidos con Kaká no son solo futbolísticos. La vida privada de Oscar es similar a la del hoy volante del Milan: evangélico* de profundas convicciones y un hombre fiel al amor de su vida. Oscar se casó con apenas 18 años. Su esposa se llama Ludmila y es la “L” que se ve en su mano cada vez que celebra un gol.

En Chelsea no es titular indiscutido, pero cada vez que jugó lo hizo en un alto nivel. Marcó 8 goles, el tercer mayor goleador del equipo, y disparó al arco en 71 ocasiones, dos menos que Eden Hazard, líder en ese aspecto de juego.

Su potencial de juego es tan alto como en la publicidad. Varias marcas lo tienen como rostro, entre las que destacan Samsung y Calvin Klein. Si mantiene el nivel mostrado en la inauguración de Brasil, Oscar multiplicará sus ganancias, sin tener nada que envidiar a Neymar.

Oscar Calvin Klein

* En una versión anterior del post señalamos que Óscar era católico. El texto fue corregido: es evangélico. Gracias a Meire por el dato.