En el deporte hay dos tipos de contacto físico. El natural/casual que se da por la fricción obvia entre dos cuerpos y la agresión mala leche que busca dañar al rival.

Este último tiene diversos niveles y expresiones: un agarrón de pelo, un cabezazo al pecho como el de Zinedine Zidane a Marco Materazzi en Alemania 2006 o el codazo con que Rinaldo Cruzado le voló un diente a nuestro héroe, Gary Medel, hace unos días en Valparaíso.

Sin embargo, nada de eso está al brutal nivel de Ben Flower, jugador del Wigan Warriors, quien puñeteó a Lance Hohaia (St. Helens), en la Super League Gran Final del rugby británico, de una forma tal que requiere advertir que el video que está abajo tiene imágenes que pueden herir ciertas sensibilidades:

Hohaia y Flower se andaban buscando hasta que el último no aguantó y lo mandó al pasto de un combo, antes de asegurarlo en el piso, en una secuencia que está en HD y desde todos los ángulos. Flower se disculpó tras el partido y Hohaia aceptó las disculpas, pero a nivel disciplinario la historia no se acaba. La asociación de rugby le dio categoría “F” a la agresión, la más alta en la disciplina y que tiene una sanción igual o superior a 8 juegos, mientras que la justicia corriente no descarta meter sus narices para investigar el incidente.

Sobre El Autor

Volante de contención retirado. De los siete pulmones que tenía, le quedan 1 3/4. No siempre está de acuerdo con lo que dice.