Reedición de un artículo publicado originalmente el 28 de agosto de 2013, día en que Nicolás Massú anunció su retiro del tenis.

Alejado del glamour tenístico que hoy se vive en el US Open, a miles de kilómetros de distancia, un guerrero decía adiós a las pistas. Nunca fue número del mundo, nunca tuvo un aspecto técnico deslumbrante. Sin embargo, con su corazón y una raqueta hacía parecer que todo era posible. Dos coronas de laureles y dos medallas de oro, logradas en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, son testimonio de que para ser héroe no es necesario ser el mejor. Nicolás Massú no tuvo el talento de Marcelo Ríos ni la fuerza demoledora de Fernando González, pero su hambre de historia era capaz de opacarlos.

Hoy Massú, con lágrimas en el rostro, 33 años acuestas y múltiples intentos por no rendirse, decide que es suficiente. Que su cuerpo aún joven, no está para la alta competencia. Pero no hay dudas de que seguirá siendo un gladiador. Aquí lo homenajeamos, con 10 razones por las cuáles nunca olvidaremos al Vampiro Massú.

1. SU ABUELO LADISLAO

El Tata Laci, como cariñosamente le decía, fue quien convenció a Massú de que el tenis era su camino. Antes de eso, Nicolás jugaba fútbol en las inferiores de Everton de Viña del Mar. Cada mañana, abuelo y nieto agarraban las raquetas y se subían a un bus con dirección a Valle Dorado, la primera academia en la que el campeón olímpico se entrenó. Ladislao Fried, además, es el hombre que le heredó su famoso espíritu de guerrero. Fried, de origen húngaro, vivió las penurias del holocausto, en la Alemania nazi, y se las ingenió para sobrevivir. Parte de su historia y sus recuerdos, incluso, fueron usados por el equipo de Steven Spielberg para la película “La lista de Schindler”, como se lee en este artículo escrito por el gran periodista chileno Leopoldo Iturra, en el sitio de la ATP.

2. EL ATP DE BUENOS AIRES 2002

En 1999, Massú entró por primera vez dentro de los 100 mejores de la ATP. Pero para ganar su primer título del circuito tuvo que esperar otros tres años. Después de haber perdido la final de Orlando (2000) ante Fernando González y el de Adelaida (2001) frente a Tomy Haas, El Gladiador llegó a la final del ATP de Buenos Aires 2002, ante el local Agustín Calleri. El partido no pintaba bien, perdía 2-6 y 1-5 con match point en contra. Y ahí mutó, de Vampiro pasó a ser Guerrero. Massú se quitó el punto de partido, forzó el tie break y ganó el tercer set por 6-2. El Gordo Calleri no lo podía creer, ni tampoco los argentinos que repletaban el estadio. Massú también se ganaba el corazón al otro lado de la cordillera.

Massu-GOnzalez

3. BICAMPEÓN EN DÜSSELDORF

La Copa del Mundo por equipos de Düsseldorf no tiene el mismo pedigree que la Copa Davis. Sin embargo, Chile orgullosamente puede decir que fue bicampeón del torneo. Fueron los años 2003 y 2004, y en ambos Massú fue pieza esencial del triunfo. En el primer título, el Nico aparecía detrás de Marcelo Ríos y Fernando González. Sin embargo, la irregularidad física de Ríos obligó a la aparición de Massú en momentos clave, como los dobles ante Alemania y la final de dobles ante República Checa. Un año después, repitió la dosis junto a Fernando González.

4. ABANDERADO EN SIDNEY 2000

Massu Abanderado

Massú portó la bandera chilena en Sidney 2000

En las Olimpíadas de Sidney 2000, Marcelo Ríos debía desfilar como abanderado de la delegación nacional. Un honor por ser el mejor deportista chileno de todos los tiempos. Sin embargo, el Chino se mosqueó con el Comité Olímpico de Chile, debido a que no había entradas gratis disponibles para su familia, en la ceremonia inaugural de los Juegos. Como venganza, cinco minutos antes decidió no presentarse junto al emblema patrio. Quien sí lo hizo fue Massú. Fue un parche, pero lo hizo con el pecho inflado. “Mamá, te estoy llamando de un celular que me prestó el doctor (Alejandro) Orizola. Yo soy el que va a llevar la bandera. Estoy súper nervioso, después los llamo”, le contó a su familia en Viña del Mar, antes de entrar a escena, según reseña “El Mercurio de Valparaíso”.