9,81 segundos. No estuvo ni cerca de su mejor tiempo y récord mundial (9,58), pero fue suficiente para que Usain Bolt mantuviera su sitial como el hombre más rápido en la historia. Un fenómeno que se niega a morir.

El jamaicano se convirtió en Río 2016 el primer atleta en conseguir tres oros en los 100 metros planos durante unos Juegos Olímpicos, en una carrera que lo eleva al Olimpo de los deportistas más exitosos de todos los tiempos, ese que ya tiene nombres como Pelé, Michael Jordan y Michael Phelps.

Bolt tuvo un inicio lento, algo que es común debido a su larga envergadura, pero en los últimos 50 metros dio caza a sus rivales para cruzar la meta con el dedo índice en alto, marcando que es el número uno del mundo.

Lo siguieron Justin Gatlin, su principal némesis, con 9,89 segundos, y el canadiense Andre de Grasse, quien anotó 9,91 segundos para colgarse el bronce.

Tras su triunfo, Usain Bolt celebró con un estadio efervescente coreando su nombre e hizo su clásico gesto -to di word- y prometió que buscará dos medallas de oro más, en los 200 metros planos y el relevo 4×100. Probablemente sus últimas, ya que anunció que Rio 2016 son sus últimos Juegos Olímpicos.