Muhammad Ali, el boxeador más grande de todos los tiempos, acaba de perder su última batalla. Después de tres décadas luchando contra el mal de Parkinson, Ali no pudo con una infección respiratoria que detuvo su exuberante corazón a los 74 años.

La vida de Alí fue magnética, dentro y fuera del ring. Nació en Louisville, Kentucky, bajo el nombre de Cassius Klein (su nombre de esclavo, según él), y descubrió el boxeo, luego de que alguien le robara su bicicleta cuando tenía 12 años. Llorando acudió a un policía y súbitamente terminó dentro de un gimnasio con boxeadores practicando sobre el ring. Fue amor a primera vista.

Ali rápidamente escaló en los ránkings y a medida que depuraba su técnica, también comenzó a afilar su lengua, la cual golpeaba tan fuerte como sus puños. La usaba antes y después de cada pelea para barrer con sus rivales, pero también para transformarse en un outsider, despreciado por la derecha política e incontenible para la izquierda. Se fue a la cárcel y le arrebataron todos sus títulos por no ir a la guerra de Vietnam (“No tengo disputas con el Vietcong, nadie en el Vietcong me ha llamado negro”) y si bien tuvo sus problemas con el líder en la lucha de derechos civiles, Malcolm X, su figura se convirtió en modelo para la batalla en favor de la igualdad. Tanto que inspiró a tipos como Nelson Mandela.

Sus frases son legado:

“Imposible es solo una palabra grande lanzada alrededor por hombres pequeños que creen que es más fácil vivir en el mundo que les dieron, en vez de explorar el poder que ellos tienen para cambiarlo. Imposible no es un hecho. Es una opinión. Imposible no es una declaración. Imposible es un reto. Imposible es potencial. Imposible es temporal. Nada es imposible”.

Y en el ring parecía que nada era imposible. Más allá de la caricatura que se hace de su “Ali Shuffle” y su “Rope a Dope”, nada puede esconder su inteligencia ni el poder de sus puños, que lo convirtieron en campeón olímpico y en el único tricampeón de los pesos pesados en la historia del boxeo, con un récord de 56 victorias, 5 derrotas y 37 nocáuts.

¿Cuáles fueron sus mejores peleas? Aquí una recopilación cronológica:

Cassius Clay vs. Sonny Liston, 1964

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Ali, aún bajo su nombre de nacimiento (Cassius Clay), venía de ser campeón olímpico en 1960 y ya era conocido por su gran bocota. Se había ganado fama y no era el favorito ni de la prensa ni de las apuestas al momento de enfrentar al campeón Sonny Liston. Para calentar la pelea, Ali llamó a Liston “un oso feo” y asumió su rol secundario con una de sus frases más famosas:

“Así es como me gusta. Eso me mueve… floto como una mariposa, pico como una abeja”

¿La pelea? Ali dominó con su mayor rapidez y Liston no volvió en el séptimo round, lo que le dio a Ali la victoria por nocáut técnico. Una vez enterado encaró a la prensa, gritando: “Soy el más grande… sacudí al mundo… soy la cosa más linda que ha existido”. Un año después, Ali noqueó a Liston dejando como recuerdo la foto más famosa en la historia del box.

The Fight of the Century, 1971

Fight of the century

La primera pelea de Ali ante Joe Frazier. Mohammed venía saliendo de la cárcel por negarse a ir a la guerra de Vietnam. Su puesto como campeón del mundo lo había llenado Frazier con una marca de 26-0 (23 K.O.). Ali también estaba invicto, por lo que llamarla la Pelea del Siglo no era un mero juego publicitario como lo es hoy. En los primeros rounds del combate disputado en el Madison Square Garden el dominio fue parejo, sin embargo, la falta de boxeo finalmente le pasó la cuenta a Ali. Por decisión unánime, los jueces dieron la pelea a Frazier

Rumble in the Jungle, 1974

Rumble in the Jungle

Para muchos, el evento deportivo más importante del siglo XX. Ali se midió al campeón George Foreman en Zaire, en una pelea en que no era el favorito. Foreman era más joven, más rápido y venía con un récord 40-0, con 37 K.O. Pese a ello, Ali no se mordió la lengua. “Te voy a mostrar cuán grande soy”, le dijo antes de ponerse los guantes. La pelea fue brutal y dio vida al concepto de “rope a dope”. Ali aguantó a Foreman en las cuerdas hasta que este se cansó para luego demolerlo en el octavo round.

Ali y Foreman no se llevaban muy bien, pero con el tiempo se convirtieron en grandes amigos.

Thrilla in Manila, 1975

Thrilla in Manila

La pelea más macabra entre Ali y Joe Frazier. La previa estuvo manchada por las declaraciones de Ali llamando “gorila” a Smokin’ Joe y en el ring se dieron con todo. Ambos quedaron con cortes y Ali prevaleció en el round 14, luego de que conectara una serie de golpes que dejó a Frazier medio ciego en un ojo. Apenas decretado el nocáut técnico en su favor, Ali se desplomó en el ring. Estaba exhausto.

Alí siguió peleando hasta 1981, pero su nivel decreció bastante después de la pelea en Manila. Su última batalla fue contra el jamaiquino Trevor Berbick, con quien perdió en decisión unánime.