No veo mucho tenis. Si lo hago es porque está Roger Federer en pantalla. Una excepción. Sin embargo, hubo un tiempo, en que ver tenis era algo habitual en mi vida. Era un adolescente, tenía tiempo, que es lo único que tienen los adolescentes, y estaba bajo el set de ilusiones de Marcelo Ríos, el Chino.

Ríos cumple 40 años este 26 de diciembre y podríamos hacer varias listas con su carácter dentro y fuera de la cancha. Sobre todo de su lado oscuro: de los premios limón que recibió en Roland Garros, de cuando atropelló a su PF Manuel Astorga, de su llanto luego de engañar a Giuliana Sotela, de cuando dijo que el pasto de Wimbledon -y todo los pastos del mundo- era para las vacas o de tantas otras que ni siquiera salieron en los diarios.

Pero, ¿para qué?

Marcelo Ríos nunca fue un modelo de comportamiento, no obstante, la magia que ponía en la cancha era algo absolutamente irreal, algo que seducía de manera instantánea. Su muñeca zurda prodigiosa era capaz de escribir los mejores versos del tenis y ese talento un día lo llevó a ser el número uno del mundo, una leyenda y una de las más grandes. ¿Cómo olvidar su revés a dos manos, sus gillettes y esos passings que reinventaban la geometría?

Algunos dirán que nunca ganó un Grand Slam, pero la memoria de esos grandes momentos nunca se borra. Ni de los hinchas, ni de los propios jugadores que lo enfrentaron, ni de los jugadores que inspiró

“Me gustaba ver jugar a Rïos. Creo que era uno de los mejores. Recuerdo un año en que iba a jugar con Thomas Muster en Roma y vi la conferencia previa al partido. Le preguntaron cómo iba a ser capaz de vencer a Muster, porque solo había perdido apenas unos partidos en arcilla. Ríos respondió el tipo debiera quedar contento si me gana un par de juegos. Al día siguiente, Ríos le dio una paliza. Increíble. Te podía hacer sentir que estabas por primera vez en el court. Odiaba jugar con él”, le alabó alguna vez el sueco Thomas Johansson.

La rusa Maria Sharapova tampoco lo olvida. Alguna vez compartió en sus redes sociales lo que sentía al verlo entrenar en el rancho de Nick Bollettieri.

“Recuerdo ver a Marcelo Ríos jugando. Amaba verlo jugar, especialmente de noche con todos los fans latinos. Era una gran atmósfera”

Hasta subió una foto con la siguiente inscripción

“Miren lo que encontré, con ¡Marcelo Ríos! O los buenos y viejos días en que era tímida y bien portada”

Rios

Pero si tú no lo viste con tus ojos y aún tienes dudas de su grandeza, aquí los elogios del más grande: Roger Federer.

“Fui un gran admirador de Marcelo. Creía que era uno de los mejores jugadores, cono uno de los mayores talentos. Era uno de mis jugadores favoritos en 1998. Él y Sampras. Fui feliz cuando fue el número uno… Tuve la fortuna de jugar con él unas pocas veces y practicar con él. Grandes recuerdos”.

¿La guinda? El mismo Federer promocionándolo para el Salón de la Fama del Tenis mundial

“No sé que se necesita para estar, para ser honesto. Él era uno de mis favoritos para ver, así que votaría a favor”

Marcelo Ríos fue realmente un tremendísimo jugador, un genio rebelde. Gracias a la magia de YouTube se puede rescatar una pizca de ese talento sobrenatural que nos hizo soñar con lo imposible. Y lograrlo.

Felices 40, Marcelo.