El mundo del tenis estaba en ascuas. María Sharapova había anunciado una conferencia de prensa “muy importante” para este lunes y los rumores de un posible retiro inundaron la red. Sin embargo, el motivo real era muy distinto: la tenista rusa admitió haber dado positivo en un control de dopaje durante el último Abierto de Australia.

Devastador.

Según la propia tenista, la sustancia encontrada es mildronate o meldonium, un medicamento usado para combatir la isquemia.  Sharapova, ganadora de 35 títulos en la WTA, declaró consumirlo desde el año 2006, cuando le fue prescrito por diferentes problemas de salud, que se sumaban a una serie de electrocardiogramas irregulares y una historia familiar vinculada a la diabetes.

¿Cómo pasó todo este tiempo sin que nadie lo notara? Simple. El mildronate o meldonium solo fue declarada una sustancia ilegal en el deporte a fines de 2015 y la reglamentación que lo desterró del tenis solo entró en funcionamiento el 1 de enero de 2016. De acuerdo a los hallazgos “existe evidencia de que su uso por atletas ayuda a mejorar su rendimiento”.

Acongojada, Sharapova reconoció que fue un “error” no mirar de sustancias prohibidas para este año.

Si bien no aclaró la existencia formal de un castigo, Sharapova pidió disculpas a sus fans y al mismo tiempo, cumplida la pena a determinar, solicitó una nueva chance en las canchas.

“No quiero terminar mi carrera de esta forma. Espero que me den una nueva oportunidad”.

Desde ya, esperamos ese día.