No se puede tener todo en la vida.

Esta semana, la lección la aprendió el tenista Novak Djokovic. El serbio obtuvo su noveno Grand Slam al derrotar a Roger Federer -el mejor de todos los tiempos- en la final de Wimbledon.

Fue su tercera corona en la Catedral y estamos seguros que parte de su victoria se debe a su dieta.


Desde ahora, el viejo dicho de Marcelo Ríos debiera ser reformulado: el pasto es para las vacas y para Novak Djokovic.

Sin embargo, pese a la hierba ingerida, Nole no pudo convertirse en el gigante verdoso de Hulk, fallando miserablemente en su intento.

Definitivamente, no se puede tener todo en la vida.