La industria de la música nos tiene mal acostumbrados a las pérdidas. A los héroes atormentados que no llegan a los 30 años sin antes decidir morir, sea voluntariamente o por accidente.

Ian Curtis murió a los 23 años, ahorcado con la cuerda de un colgador de ropa en el departamento que alguna vez compartiera con su esposa, Deborah Curtis. Es el epílogo de su existencia, pero también de la película “Control” (2007), basada en el libro “Touching from a Distance” que escribió Deborah.

El filme plasma en blanco y negro la última etapa de la atormentada vida del líder de Joy Division, entre 1973 y 1980, marcada por su matrimonio, el nacimiento de su hija Natalie (ahora convertida en fotógrafa) y el origen de Warsaw, la banda que luego cambiaría su nombre al definitivo. Por supuesto, también la epilepsia, enfermedad de la que Curtis sabía lo suficiente como para quedar aterrado: su rol como trabajador en los Servicios Sociales le permitió conocer las consecuencias de un mal cuyo tratamiento, en aquella época, era un cocktail de drogas que causaba tanto daño como el que trataba de evitar.

En la película de Anton Corbijn, filmada en color y luego transformada al blanco y negro, actúan:

  • Sam Riley: como Ian Curtis, ganador del premio British Independent Film Awards como Actor Promesa y como Mejor Actor en el festival de Edimburgo.
  • Samantha Morton: como Deborah Curtis, actriz británica muy conocida por su papel en Minority Report como Agatha .

La obra fue estrenada en Cannes en el 2007, pero es fácilmente accesible hoy a través del portal Cuevana.tv, lo que nos da una gran oportunidad para conocer de la vida de Curtis y de escuchar las canciones de Joy Division, cuidadosamente seleccionadas para este filme ganador del CICAE Art & Essai a la mejor película.