La madera es por lejos uno de los materiales más nobles de este planeta. Le compite al agua, podríamos decir.

Castigada por los años, las inclemencias del tiempo y la habitualmente destructiva mano del Hombre, la madera puede volver a tener una nueva vida y seguir siendo útil si se la trata con el cariño que merece.

Rick Kelly es de esos hombres que sabe cómo rescatarla, resucitarla y transformarla en una pieza de arte que puede cautivar el corazón de las masas a través del oído. Kelly es el dueño de Carmine Street Guitars, una de las fábricas de guitarra más populares del mundo. Y gran parte de esa popularidad se la debe a que construyen guitarras espectaculares solo con madera reciclada.

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La otra parte de su fama tiene que ver con que los grandes guitarristas de la historia del rock han tenido al menos una guitarra de Kelly en su setup. Lou Reed, Bob Dylan, Roger Waters son algunos de los intérpretes que han acariciado estas maderas sobre un escenario.

Su última línea de guitarras se llama “The Bones of Old New York” y consiste ni más ni menos que en bajos y guitarras eléctricas hechas con maderas de pino blanco que fueron arrastradas por el Río Hudson hace 200 años. Es la misma que utilizaron en la construcción de muchos edificios de Nueva York a partir del año 1800 y que fue reemplazada por nueva madera o directamente botada tras la demolición de las construcciones.

Obviamente, Kelly rescató los palos y construyó sus maravillas con el esqueleto de “la ciudad que nunca duerme”. Este video cuenta parte de la historia.