Un amigo le preguntó en una ocasión a mi polola (hoy esposa) si conocía a Mario Kreutzberger, Don Francisco. Ella, nacida y criada en Connecticut, Estados Unidos, le respondió con naturalidad: “No, ¿quién es?”. El rostro de mi amigo, parte de mi círculo de hierro, se transformó: “¿¡Qué!? Pero ¿¡cómo!? Es el chileno más famoso del mundo”. Así, textual. (Quizás la última frase la agregué yo).

El ¿cómo? es simple. Ella tiene enormes vacíos en torno a la cultura pop. Por ejemplo, no sabe distinguir entre Fletwood Mac y Pearl Jam. Tampoco es que le importe.

Pero la verdad es que Don Francisco sí es conocido en Estados Unidos, es parte del tejido latino que vive en la tierra del Tío Sam y que según el último censo corresponde a 54 millones de personas, el 17% de la población total. Además de promover artistas, salir en Los Simpsons y ser parada obligada de los candidatos presidenciales que buscan el voto latino, su programa “Sabado Gigante” se convirtió en una verdadera institución durante las últimas tres décadas (comenzó a ser transmitido en Univisión en 1986).

Por lo mismo, su adiós a las pantallas también fue tema en los medios de comunicación estadounidense. ¿Qué dijeron de Don Francis? La mayoría de los diarios fue informativo:

  • Don Francisco Says Adiós to Sábado Gigante After 53 Years (Los Angeles Times)
  • Don Francisco Says Emotional Goodbye on Last Sábado Gigante Broadcast (Fox Latino)
  • Don Francisco’s Popular Sábado Gigante Ending After 53 Years (ABC News)

Los artículos hablan de sus largos años en TV, de su gusto por usar sombreros (quizás la única palabra que todos los gringos saben decir en español), de la despedida que le dieron los Obama y los Clinton, así como de todas las estrellas latinas presentes en el show y que, de algún modo, le deben parte de su carrera al animador.

Pero también hubo espacio para análisis más crítico a su figura. El medio “The Daily Beast”, en un artículo titulado “The Conflicted Legacy of ‘Sabado Gigante,’ TV’s Longest-Running Variety Show” escudriña en su descenso en el ráting (especialmente entre la audiencia 18-44, capital en la TV de EE.UU.) y sopesa entre los aspectos positivos del show (identidad) y los negativos (sexista y lleno de estereotipos y caricaturas hacia las minorías)

O sea, un reflejo de lo mejor y lo peor de nuestra cultura.

Cuando le conté a mi esposa que el show había terminado, me dijo “¿Qué? No puede ser. Lo perdimos. Es el fin de una era”. Obviamente me agarraba para el hueveo. Si bien ya sabía de quien hablaba, nunca vio el programa y no tenía idea que Mario Kreutzberger es el nombre real de Don Francisco.