No hay Festival de Viña del Mar sin reina y no hay reina sin piscinazo.

La flamante monarca, Sigrid Alegría, no fue la excepción y cumplió este viernes con el gallardo y tradicional evento republicano, rodeada por la misma tropa de siempre, conocida en términos profesionales como prensa.

¿Su sorpresa? En vista de que los bikinis de las soberanas eran cada vez más pequeños, Alegría prometió un minuto feliz: lanzarse solo con la tiara de reina. Pero claro, había una trampa: la desnudez fue coquetamente oculta por un trabajo de cuerpos pintados, a cargo del pincel de Marlon Parra, maestro de los tatuajes.

Aquí, lo esencial del piscinazo, paso a paso: