Ser padre cambia la vida, dicen, y la gran mayoría de los hombres abraza la nueva condición de manera abnegada, con dedicación encomiable. Sin embargo, hay tantos otros que no reaccionan igual. Los casos de tipos que por miedo a la responsabilidad, cobardía o simple egoísmo dejan a su pareja e hijo(s) son comunes y pueden ser trazados a períodos coloniales e incluso en la figura de Bernardo O’Higgins, padre de la patria, abandonado por su padre Ambrosio.

El gran escape, por cierto, deja cicatrices en los que quedan y ese es precisamente el objeto de Camila Basualto, en su exposición fotográfica “Cicatrices de una memoria” que se inaugura este martes 14 de octubre en Esmeralda 678, Santiago Centro.

Expo Afiche

“En el proyecto se desarrollan tres conceptos: ausencia, identidad y memoria visual”, cuenta Basualto a XY.

-¿Cómo se manifiesta tu vida personal y aquellos tres conceptos en esta exposición?

“En mi vida familiar se produce un quiebre que conlleva el abandono del hogar por parte de mi padre a los siete años. A partir de ahí, la ausencia paterna produce cambios profundos en la personalidad de los miembros de mi familia, y en especial en el desarrollo de mi propia identidad, como si se tratase de un punto de quiebre, de un antes y un después. La ausencia, por tanto, en el ámbito de este proyecto, pasa a ser una de las razones que me llevan a exteriorizar mi mundo interior, intentando convertirlo en imágenes visibles por medio de la fotografía.

“Respecto de la identidad, el quiebre produjo una sensación de inestabilidad en mi base afectiva, ya que en lo sucesivo no lograría sentirme cercana a un núcleo familiar o comunitario determinado. Esta ausencia de raíces, o de apego al entorno familiar y social en los que crecí, traen como consecuencia que la soledad se transformara en una condición natural de mi vida. Eso hace surgir en mi persona la necesidad y el anhelo de reconstruir la propia identidad a partir de esta condición y, de esta forma, crear un nexo emocional con el pasado familiar distante.

“En lo que respecta a la memoria visual, existe la posibilidad de visualizar en el archivo fotográfico numerosos eventos del pasado, a partir de la percepción en el presente, re-invocando circunstancias específicas de ese espacio pasado material y temporal (aromas, sensaciones, etc.) . Esta experiencia de rememorar me ha entregado la oportunidad de vincular los hechos alojados en la memoria de mi cuerpo, con lo que hoy vivo, y darles una segunda lectura, un nuevo significado personal desde una perspectiva presente.

Cicatrices de una memoria 01

Para la producción de las fotografías, Basualto realizó una “fragmentación intencional” en Photoshop, el cual buscaba sacar del cuadro a su padre de las fotos familiares, reflejando aquella ausencia. “Estas fotografías fragmentadas fueron proyectadas sobre una pared para darle textura a la imagen y posteriormente, fueron nuevamente fotografiadas para ser retocadas en Photoshop e incorporarlas a través del fotomontaje a la imagen final, es decir, sobre mi cuerpo fotografiado en un estudio con anterioridad”, explica. La idea es mostrar el impacto en el elemento autobiográfico más visible del ser humano: su cuerpo.

-Desde tu experiencia individual, ¿cuál es tu opinión de un Chile en que es común la ausencia del padre?

Desde mi propia experiencia, quizás, no podría profundizar en ese ámbito, ya que personalmente tuve un padre presente hasta los siete años. Luego de la separación de mis padres es cuando éste se ausenta de manera abrupta, causando un quiebre que afecta mi identidad como individuo. Por supuesto que una imagen ausente en nuestras vidas conlleva una serie de preguntas sin responder, influyendo nuestro desarrollo personal. Sin embargo, hoy en Chile son mucho mas habituales los divorcios, por lo que el concepto de familia ha ido mutando, haciendo que los roles de padre y madre sean distintos.

Cicatrices de una memoria 03