“Bajo ninguna circunstancia estamos preparados para contratarlo. Por ningún precio”. Año 2006 y la compañía de cómics Marvel le comunicaba al director de cine Jon Favreau, que el nombre de Robert Downey Junior estaba completamente vetado para encarnar a Tony Stark, el hombre detrás de Iron Man. Su pasado era un lastre de toneladas, los riesgos eran muchos.

Por: Paul Fraser Bird – CC BY 2.0

Sindicado múltiples veces como “uno de los más grandes actores de su generación”, luego de participar en películas como “Weird science”, “Back to school” y “Chaplin” (por la que fue nominado al Oscar, en 1993), Downey Jr. se mandó una larga y agitada temporada en la que casi destruye su vida. Haberlo encontrado muerto con jeringas en sus brazos o inerte sobre un volante, no hubiese sido nada raro.

Su romance con el alcohol, la cocaína, la heroína y el crack era tan profundo que tuvo que declararlo ante un juez. “Es como tener un arma cargada en mi boca y mi dedo está en el gatillo. Sabes que se puede disparar y me gusta el sabor del metal del arma”, reconoció en 1999, antes de combinar visitas a cárceles y centros de rehabilitación.

ROBERT DOWNEY JR.

Robert en la D23 EXPO
Por: Mingle MediaTV – Licencia CC BY-SA 2.0

¿Cómo salió de ese infierno? “¿Qué podría decir? ¿Me enamoré?”, le comentó RDJ a la revista “GQ”. En 2005 se casó con la productora Susan Levin y su vida empezó a enrielarse. ¿El otro apoyo? Iron Man. Pese a la negativa de Marvel insistió, quería una oportunidad, estaba obsesionado. “Me gusta un poco de Jung y esto era algo como espiritual”, confesó. Cuando por fin le permitieron una audición se concentró por tres semanas y desde ahí todo fluyó.

Vino Iron Man 2, la recién estrenada Iron Man 3, The Avengers e incluso la rompió con la saga de Sherlock Holmes. A los 48 años, Downey Jr. parece recuperar el tiempo perdido, pero a la vez, no sabe cuánto durara este momentum. “Este es el asunto. En cualquier punto estoy listo con esto, voy a tener un poco de crisis, porque probablemente ni siquiera he digerido cuánto he disfrutado esto, cuánto significa”, explico en torno a su éxito personificando a Tony Stark, quien por cierto es un playboy multimillonario (¿a quién no le gustaría ese papel?).

Su ejercicio filosófico, incluso, fue más allá y lo compartió revelando que tiene una réplica del casco de Iron Man en su casa. Su reflexión, cual Hamlet: “Hay algún tipo extraño de mensaje ahí. Hablo de las máscaras y lo que la gente crea. Aún no me he dado cuenta de qué es. No hay prisa”.