Actualización (10/02/2014): Nguyen Ha Dong, creador de Flappy Bird decidió aniquilar su creación y la sacó de App Store y Google Play. Según el sitio “The Verge”, el tipo estaba ganando hasta 50 mil dólares diarios, pero ni eso lo convenció de mantenerlo. Al menos quienes alcanzaron a bajarlo, pueden seguir jugando.

El protagonista de esta historia es un pato. O quizás la cara de un pato -u otro pájaro- desde la que nacen sus alas. Es feo, ultra pixelado (8 bit si eres más ñoño) y está ahí esperando que lo hagas volar, sin caerse al suelo y sin estrellarse contra una gigantescas tuberías verdes, al estilo de Super Mario Bros.

Es Flappy Bird, el nuevo juego para smartphones (iOS y Android) y para tablets, destinado a la procastinación.

Su diseño y premisa son extremadamente simples, pero su nivel de dificultad estremece. Mi experiencia es horrenda: apenas superé 5 tuberías. Sin embargo, esto que puede ser frustrante es, a la vez, un desafío que no puedes parar de tomar. La interfaz, además, te invita a intentarlo una y otra vez de manera rápida, apenas aparece el Game Over en tu pantalla.

Flappy Bird tiene un componente adictivo al estilo Candy Crush y es precisamente esto lo que lo tiene hoy en el puesto número de App Store y de Google Play.

El diablo detrás de esta tentación es el vietnamita Nguyen Ha Dong, quien es reacio a las entrevistas. El sitio TechCrunch, eso sí, logró sacarle unas palabras vía email. “Nuestro trabajo es está altamente influenciado por juegos retro pixelados, de la era dorada. Todo es puro, extremadamente difícil y entretenido de jugar”.

Y vaya que lo es.