Seguro lo sospechabas: las máquinas de peluches están arregladas para secar tu bolsillo. Y no, no existe truco en internet capaz de cambiar tu (mala) suerte.

Obviamente hay múltiples casos de personas que logran sacar un peluche de la máquina (quizás tu mismo la hayas hecho alguna vez), sin embargo, esos triunfos son parte de la estafa. Porque, claro, también se debe crear la ilusión de que nada es imposible, ninguna hueá todo es posible.

Entonces, ¿cómo es que están arregladas? El sitio VOX creó un video que lo explica con peluches:

Como está en inglés, aquí lo desmenuzamos en español.

Según el video, los dueños de las máquinas pueden programar la fuerza del brazo que agarra los peluches. Eso se puede comprobar leyendo el manual (es el primero que encontramos en Google) de cualquiera de estos juegos.

Las configuraciones son múltiples. Primero, se puede computar la ganancia estimada por peluche, lo que da a la máquina un rango de posibilidades variable. En palabras simples, de un número x de intentos (15, 20, 25), solo en uno las garras de la máquina tendrán la fuerza suficiente para tomar un peluche y darlo como premio. Ese golpe de suerte, a la vez, es completamente al azar. O sea, puede ser en el primer intento o en el vigésimo quinto.

Pero también hay otras opciones, destinadas a jugar con tus sentimientos. ¿Ejemplo? La fuerza de la garra se puede programar por un período de tiempo (un segundo a diez segundos), dando la sensación de que estás a punto de ganar un peluche, pero en el último intento todo se va al carajo. ¡Ah! Tan cerca, tan lejos.

En resumen, la ganancia del jugador es limitada, mientras que la del dueño de la máquina no tiene límites.