No nos vamos andar haciendo los lesos: cuando éramos niños, varios de los que escriben acá esperaban con ansias que Jorge Romero Firulete apareciera frente al televisor para ver y disfrutar de las legendarias “Telechácharas”, una especie de noticiero humorístico que consistía en un collage de diálogos que hoy podemos ver repetido entre los youtubers más famosos de la red.

O sea, Firulete fue una especie de youtuber, antes incluso de que existiera internet. Un acápite de su biografía que hoy, en el día de su muerte ( a los 86 años), vale recordar con justo crédito.

Pero al mismo tiempo, hay que ser sinceros: las “Telechácharas” tampoco sobrevivieron al tiempo. Al repasar algunos clips en YouTube es difícil esbozar una sonrisa real -no una que esté activada por la nostalgia-. Mucho menos una carcajada. Algunos martillarán carteles diciendo que era fome, pero en honor a la justicia preferimos maquillar la situación, diciendo que los tiempos eran otros. Hace 30-40 años, las conversaciones eran más pausadas, la gente escuchaba, la televisión en sí misma era una novedad. De hecho, no había muchos canales ni menos control remoto.

Hoy en cambio, todo es rápido, todo es fragmentado y, en ese escenario, no hay lugar para un humor manufacturado desde la palabra, no hay espacio para un humor como el de Firulete.

¿Es triste? No. Es lo que es. Hoy Firulete no es gracioso, pero un día sí lo fue. Por eso mismo, gracias por todo y hasta la próxima semana, con más “Telechácharas”.