“Me gustaría ser recordado como cualquier persona normal. Yo solo hago música”

Esta vez el rumor fue verdad. Una verdad dolorosa. La vida de Gustavo Cerati, uno de los tótem del rock latino, se apagó luego de cuatro años de larga agonía. Un paro cardiorespiratorio fue el réquiem para un hombre indispensable en el cancionero de toda una generación.

Con Soda Stereo o a través de su carrera como solista tatuó recuerdos en la piel del continente, al punto que es casi imposible no tener un hito de tu vida asociado a sus guitarras y su voz.

Mi primera memoria es “Nada Personal”, porque también es la primera canción que viene la cabeza a la hora de pensar en la infancia, precisamente en esa pequeña nebulosa que late a partir de los 3 o 4 años. Pero es fácil enumerar y enumerar otros de los hits que vomitó al mundo desde 1984, año de estreno del primer álbum de Soda Stereo.

“Por qué no puedo ser del jet set”, “Te hacen falta vitaminas”, “Juegos de seducción”, “Persiana americana”, “De música ligera”, “Zoom”, “Ella usó mi cabeza como un revólver” son algunos que cubren las diversas etapas de Soda. “Te llevo para que me lleves”, “Paseo inmoral” y “Crimen” son parte de su repertorio solista. Y no olvidemos sus mágicas colaboraciones con Luis Alberto Spinetta, el Flaco con que ahora hará duetos en las nubes.

Dejar fuera canciones es casi injusto, por la significancia que estas pudieran tener para otros, pero ahí cada uno puede elaborar sus propias listas, sus propios recuerdos.

Las manos tiemblan y la voz es un hilo en varios. Sus amigos lo despiden por todas las vías posibles, recalcando su genio y la enorme batalla que dio luego de sufrir un accidente vascular en 2010, ese maldito accidente vascular que no le permitió volver a despertar.

Aunque sea un millón de años luz cliché, solo queda dar gracias, gracias totales, querido Gustavo.