Adele barrió con los premios y un par de momentos emotivos durante los Grammys. Sin embargo, una de las escenas que más recordaremos de la ceremonia será la presentación que unió a Metallica con Lady Gaga y que terminó con James Hetfield, vocalista de la banda, escupiendo fuego de rabia.

Metallica y Lady Gaga unieron sus poderes para interpretar la canción Moth into a flame, en un espectáculo visual llamativo que tuvo un gran PERO: a alguien se le olvidó encender el micrófono de Hetfield.

El problema fue notorio, al punto de que Hetfield tuvo que acercarse a Lady Gaga para poder ser escuchado.

Una vez terminada la presentación, Hetfield ejecutó su venganza, dándole una patada al micrófono:

Para finalmente lanzar su guitarra, y ese tipo de palabras en que uno debe lavarse la boca después de decirlas, a los técnicos de la producción.

Desde aquí rezamos por el alma de quien cometió la equivocación.