El 15 de mayo de 2010 las guitarras dejaron de sonar. Luego de un concierto en Caracas, un accidente cerebrovascular puso a dormir a Gustavo Cerati. El músico nunca volvió a despertar y las guitarras quedaron ahí, silentes, sin poder reproducir nuevamente los acordes de las canciones-himno que todos coreaban o con las cuales enamoraba a más de un corazón delator.

“Un nuevo acorde te hace mirarme a los ojos”, proclamaba el propio Cerati en “Ángel eléctrico”. 

Las cuerdas hoy están huérfanas, pero no quedarán abandonadas. Las tomarán los hijos de Cerati, Lisa y Benito, herederos no solo de su apellido, sino que también de una tradición musical que es parte de la familia. Es cierto, no será lo mismo. Sobrevivirán, pero con el adiós de Gustavo Cerati se acaba la esperanza de oírlas nuevamente “al calor de las masas”.

Estas son las guitarras de Gustavo Cerati:

Recolección: vía Taringa