Uno de los momentos inolvidables de la última entrega de los premios Grammy quedará asociado eternamente al nombre de Lady Gaga. La cantante neoyorquina subió al escenario para entregar un eléctrico homenaje al recientemente fallecido genio, David Bowie.

Abrazando la iconografía de Ziggy Stardust, Gaga -con maquillaje digital- comenzó con un solemne guiño a Space Oddity antes de desatar una locomotora de éxitos del músico británico, entre los que destacaron Fame y Let’s Dance. Esta última con algunos acordes de Under Pressure.

Desde un punto visual, Gaga cumplió las expectativas, pero musicalmente todo pareció haber quedado encasillado dentro de la categoría medley. Una idea que quedó potenciada al cierre con una versión de Heroes que quizás fue muy Las Vegas, muy show de matinee. Tal vez algo más pausado hubiese sido supremo, sin embargo, el tiempo en TV es cruel.

¿Lo más extraño? Después de la presentación se vio un largo spot para agradecer a Intel por su trabajo tecnológico en el homenaje, algo que seguramente provocó más de un rictus de desprecio entre los seguidores más puristas de Bowie.