Pensar que la calidad de un show este determinada por el idioma del artista es erróneo y una actitud que no debiera ser alentada. Dicho esto, sin embargo, las últimas ediciones del Festival de Viña del Mar llevan inequívocamente a realizar esta correlación. Los números anglo de este evento latinoamericano han estado por sobre la media (Tom Jones, Sting, Elton John, por nombrar algunos) y remecieron a la Quinta Vergara, al punto de convertirse en momentos “históricos” (perdón por la manoseada palabra).

La edición 2014 no fue la excepción.

Rod Stewart, el plato de fondo del menú, se comió al Monstruo con una performance contundente y llena de energía, pese a los 71 años que lleva en la espalda. Rock and roll puro que revivimos en los 5 grandes momentos que dejó para el recuerdo.

La obertura

No hubo nada del otro mundo, pero sí una potente carga simbólica. Rod Stewart fue el primer artista en realizar un megaconcierto (1989) en el Chile que despertaba de una larga dictadura. Luego vino en una segunda ocasión (2008), pero todavía había una deuda con Viña. El 2002 estuvo cerca, pero canceló su visita a última hora. Anoche, con 71 años, probablemente cerró el círculo.

Sus pelotas autografiadas

Durante la interpretación de “Hot Legs”, el británico demostró toda su pasión por el fútbol (es hincha del Celtic de Escocia) y lanzó varias pelotas oficiales del Mundial de Brasil 2014 autografiadas por él mismo. ¿La calidad de su pegada? Nada que envidiarle a Jorge, el Mortero Aravena.

Su hija Ruby(y las coristas)

Además de la calidad vocal de cada una de ellas, las coristas de Rod Stewart también se robaron los corazones del Monstruo. Las chiquillas enseñaron harta pierna, recibiendo alabanzas de hombres y mujeres. Pero no fueron las únicas. Ruby, la hija modelo del rockero también dejó su huella, subiéndose al escenario para una canción como solista (“Just one more day”) y para hacer el dúo de la más clásicas de las clásicas de Stewart: “Forever young”.

Aquí, un ejemplo de Ruby Stewart en su trabajo como modelo de lencería para Asda

Ruby Stewart

El inglés de Carolina de Moras

Un dolor de cabeza clásico durante los festivales es el espantoso nivel de inglés de sus animadores. Rafael Araneda y la anterior presentadora, Eva Gómez, han dado un suculento espectáculo en el idioma de Shakespeare, una calidad nivel avestruz, como para meter la cabeza en el suelo. Sin embargo, una luz de esperanza: la debutante Carolina de Moras castigó las críticas hacia su persona, manteniendo una perfecta comunicación con Rod Stewart, a la hora de los premios, que recibió encaramado en una silla. Muy buena “pronunciaichon”.

 

Premio en los camarines

Además de las antorchas y las gaviotas, el viejo Rod se fue con otro premio, entregado por la mismísima alcaldesa de Viña del Mar en los camarines. No, no fue una noche de pasión con la ex reina de la primavera local (coronada a fines de los 50), sino que una camiseta del club de la zona: Everton