¿Quién apretará el botón?. Ese no era solo el miedo de “Los Prisioneros” (“Pa Pa Pa”), sino que el de toda la humanidad. Luego de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos y la Unión Soviética polarizaron al mundo a través de sus visiones político-económicas, al punto de amenazarse constantemente con la idea de dispararse bombas atómicas de manera mutua hasta aniquilar todo signo de vida en el planeta. El conflicto llegó a límites tan ridículos y absurdos que una sátira a toda esta situación se convirtió en uno de los mejores films en la historia del cine: “Dr. Strangelove: Or How I Stopped Worrying and Learned to Love The Bomb” 

Hoy, 29 de enero, esa película cumple 50 años y aquí te presentamos 10 cosas que debes saber sobre esta obra maestra:

1. Su director es Stanley Kubrick. Decir algo sobre él sería redundante. Es básicamente uno de os mayores genios de Hollywood y su filmografía habla por sí sola: “Clockwork Orange” (La Naranja Mecánica), “The Shinning” (El Resplandor), “2001: A Space Odyssey” (2001: Una Odisea Espacial). ¿Un dato curioso con relación a la película? El guante usado por Dr.Strangelove lo usaba Kubrick para no quemarse las manos con las luces del estudio.

2. El protagonista es el inglés Peter Sellers, quien lo hace por partida triple. Sus papeles son: protagonizó tres papeles en la película

  • Capitán Lionel Mandrake: el hombre que intenta evitar la locura del General Jack D. Ripper (¿alusión a Jack el Destripador?)
  • Merkin Muffley: el presidente de Estados Unidos
  • Dr. Strangelove: el siniestro experto nuclear, Merkwurdigliebe = Dr. Strangelove, en alemán.

Sellers recibió cerca de un millón de dólares por el trabajo (la cifra equivale a 7,5 millones de dólares, en la actualidad), consumiendo la mitad de su presupuesto. Kubrick alguna vez dijo: “Tuve tres por el precio de seis”.

3. Sellers también debía hacer el papel del Major T.J. “King Kong”. Sin embargo, entre una pierna fracturada y su dificultad para reproducir el acento texano, Kubrick decidió ceder el rol a Slim Pickens, quien será eternamente recordado por esto:

Slim Pickens

4. ¿La trama? En términos simples: Un general estadounidense -Jack D. Ripper- decide que la forma de acabar con la Guerra Fría es mandar las bombas nucleares rumbo a la Unión Soviética sin permiso de nadie. Para hacer eso se acuartela en la Burpleson Air Force Base. Ahí, el capitán Lionel Mandrake buscará evitar el colapso nuclear, mientras el presidente de Estados Unidos se contacta con su par soviético y el piloto de un avión -Major T.J. “King Kong”- va rumbo a cumplir la misión.

5. Está basada en la novela “Red Alert”, escrita por Peter George, un ex oficial de la Royal Air Force (Reino Unido), preocupado por el conflicto nuclear entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Su tono es serio y dista de la sátira en que se convirtió el film.

6. La película fue filmada en Londres, en los Shepperton Studios, debido a que Peter Sellers estaba en un proceso de divorcio y no podía salir de Inglaterra.

7. Originalmente, la cinta iba a ser estrenada en diciembre de 1963, pero Kubrick consideró que una sátira política no era apropiada luego del asesinato de John F. Kennedy, ocurrido en noviembre de ese año. La misma razón obligó a cambiar una escena en la que Major T.J. King Kong hablaba sobre un kit de sobrevivencia en caso de ser derribado. En la original, la frase era “un tipo podría tener un muy buen fin de semana en Dallas con todo esto”. Pero Dallas es la ciudad donde mataron a JFK, así que la cambiaron finalmente por Las Vegas

8. Tracy Reed. Es la única mujer que aparece en la película. Es la secretaria y amante del General Buck Turgidson. También es conocida por su aparición en una edición de la revista Playboy 1962, como “Miss Foreign Affairs”

Tracy Reed

9. El final alternativo. Kubrick filmó una escena en que los delegados de Estados Unidos y la Unión Soviética terminaban lanzándose tartas de crema pastelera, unos a otros, en el Salón de Guerra. Sin embargo, Kubrick no incluyó esto por considerarlo ridículo.

10. La escena maestra. Hay varias, pero la ironía que reside en ella corona a aquella en que el embajador de la Unión Soviética ingresa al ultra secreto Salón de Guerra de la Casa Blanca y se pone a pelear con el General Buck Turgidson. En ese momento, el presidente Merkin Muffley los llama al autocontrol: “Caballeros, no pueden pelear aquí, este es el Salón de Guerra”