Peter O’Toole no era inmortal ni poseía pactos con algún ente sobrenatural; el tipo tenía fecha de vencimiento. El magnífico y peculiar actor irlandés falleció este domingo, a los 81 años, dejando un legado monumental en la historia del cine. Su rol protagónico en “Lawrence de Arabia” (1962) lo encumbró como figura esencial de los años dorados de Hollywood. “Becket”, “The Lion Winter” y “Goodbye, Mr. Chips” fueron otros de los trabajos que le permitieron lustrar su nombre y ser un permanente candidato a los premios Oscar. ¿La tragedia? De las ocho nominaciones que consiguió en su carrera, nunca ganó. La única estatuilla que le dieron fue en honor a su trayectoria.

Katherine Hepburn, compañera de pantalla en “The Lion Winter”, confesó alguna vez que sentía que O’Toole había desperdiciado su carrera. Experto en Shakespeare y con una filosofía de actuación que combinaba “sudor y magia”, el viejo Peter también era un apasionado amante de la noche y la juerga. Con Richard Burton y Richard Harris se mandaban fiestas que sabían cómo empezaban, pero que jamás sabían como acabarían.

En la hora de su muerte, un salud y una antología de sus mejores carretes y humoradas:

  • En 1959, como actor de la obra de teatro “The long and the short and the tall”, invitó a su sustituto, Michael Caine, a unas copas. Era sábado y lo último recuerda Caine es haber comido huevos y haber despertado dos días después en un departamento extraño, apenas tres horas antes del estreno de la obra. En la pasada se enteraron de que se les había prohibido la entrada al local en que habían bebido. Caine quería saber que había pasado, pero O’Toole le aconsejó: “Nunca preguntes que hiciste. Es mejor no saber”.
  • En la filmación de la película “Kidnapped” (1960) se hizo yunta de Peter Finch, otro campeón de la rayuela corta. En una salida de amigotes, en Irlanda, los tipos fueron a tomar, pero el local elegido había cerrado. Enojados, escribieron un cheque y ofrecieron comprar el pub. El dueño del local se negó y nunca cobró el monto. Con el tiempo, el trío estrechó sus lazos. Cuando el locatario falleció, O’Toole y Finch fueron a su funeral, lo lloraron y hacia al final se dieron cuenta que su amigo estaba siendo enterrado a cien metros de distancia: se habían equivocado de muerto.
  • Durante la filmación de “Lawrence of Arabia”, O’Toole arregló una cita a Omar Sharif con la transexual April Ashley. Cuando su colega o descubrió salió persiguiéndolo. Las historias con Sharif, eso sí, no terminan ahí. Finalizada la filmación, ambas estrellas se gastaron casi todo el pago de la película en los casinos de Beirut y Casablanca. 
  • La fecha es incierta, pero es una historia corroborada por el propio O’Toole: un día salió por unos tragos en París y despertó en la isla mediterránea de Corsica.
  • Filmando escenas para “The Lion Winter”, O’Toole se cortó la punta de un dedo con un bote. Al llegar a la orilla puso el trozo perdido en un brandy para esterizarlo y luego lo puso en su lugar. Tres semanas después, al sacarse el vendaje, se dio cuenta que lo había puesto al revés. “Quizás por el brandy que tomé”, justificó.
  • En 1968, durante su trabajo en “The Great Caherine”, O’Toole solía irse a su camerino cuando no lo necesitaban con la excusa de repasar líneas y descansar. En la realidad, se iba a tomar unas copas de champagne o se mandaba a cambiar. Un día lo fueron a buscar y no lo encontraban en ningún lado, hasta que alguien lo vio en la transmisión de una carrera de caballos. El director Gordon Fleming lo mandó a buscar de un ala.
  • Su amistad con el alcohol le jugó na terrible pasada en los 70. O’Toole sufrió una severa pancreatitis que derivó en cáncer de estómago. Los médicos le removieron casi todo el intestino para salvarlo. La burla a la muerte, dicen, fue en “foto finish”.
  • Por razones personales y rebeldía, en 1987, rechazó ser caballero del reino británico.
  • Durante 1995, en el show de David Letterman entró al set montando un camello, al cual luego le dio una lata entera de cerveza. La técnica usada por el animal para bajar el contenido es de colección

  • En 1997, sin alcohol en el cuerpo hizo una lectura dramática del hit “Wannabe” de las Spice Girls.

  • Cuando en el 2003 le informaron que recibiría un Oscar en honor a su trayectoria, su primera idea fue rechazarlo y le dijo a los que regían la Academia “aún estoy en juego y podría ganar ese adorable pendejo en el acto”. Finalmente declinó para aceptar la estatuilla. Luego, O’Toole recibiría su octava nominación, perdiéndola nuevamente.

En 2012, O’Toole finalmente abandonaba su larga carrera en el cine y teatro. “Es tiempo de tirar la esponja”, dijo. “El corazón para hacer esto se ha ido y no volverá. Mi vida como actor me ha traído apoyo público, realización emocional y confort material. Sin embargo, es mi creencia que uno debe decidir por si mismo cuando es tiempo de terminar. Así que abandono la profesión sin llorar y en un profundo y agradecido adiós”.