La lucha contra el crimen es un discurso de poder, en ocasiones, explotado maliciosamente por partidos políticos y estados de todo el mundo. Con el desarrollo de nuevas tecnologías se ha puesto a mano herramientas invasivas y artefactos alejados de la naturaleza humana con el objetivo de cumplir sus tareas favoritas: vigilar y castigar. Si bien los estados colaboran con grandes corporaciones, ¿afortunadamente? el monopolio de la fuerza sigue en propiedad pública, orientado a un supuesto bien común, y no pertenece al dominio privado y sus particulares intereses.

¿Cómo sería una fuerza policial en manos de una empresa transnacional? La película Robocop ofrece una visión de esta distopía (realidad indeseable, contraria a la utopía). La premisa es la siguiente: la ciudad de Detroit vive en el caos en un futuro cercano y Alex Murphy, un policía que trata de combatir el crimen, sufre un atentado explosivo. Su única vía de sobrevivencia es convertirse en un ciborg de la ley (mitad humano/mitad máquina), gracias al inescrupuloso y malévolo auspicio de OmniCorp.

Todo este preámbulo, por cierto, tiene un solo motivo: comparar la recientemente estrenada Robocop (2014) con la versión original del film: Robocop (1987).

Lo primero es la ficha técnica más trailer:

Robocop (2014)

Director: José Padilha (Brasil)

Robocop / Alex Murphy: Joel Kinnaman (The Killing)

Reparto: Gary Oldman, Michael Keaton, Abbie Cornish, Samuel L. Jackson

Robocop (1987)

Director: Paul Verhoeven (Holanda)

Robocop / Alex Murphy: Peter Weller

Reparto: Nancy Allen, Dan O’Herlihy, Ronny Cox, Kurtwood Smith

Ahora, lo que la gente espera

Robocop (2014) vs. Robocop (1987)

La primera diferencia es temporal. Parece obvia, pero implica varias definiciones contextuales y de carácter. En 1987, Estados Unidos estaba bajo el yugo de Ronald Reagan, implacable fanático del libre mercado, conservador con esteroides y verdugo de libertades personales. Verhoeven, un cineasta que ha ido siendo apreciado con el paso de los años, absorbe ese espíritu para realizar una crítica/sátira soterrada, con lenguaje sucio, de varios valores que coinciden con aquella era y otros tantos que parecen enquistados en la vía americana (ejemplo: la necesidad de un héroe solitario que salve al mundo). 27 años después, el presidente es Barack Obama, una figura que convocó esperanzas más hacia el individuo y la sociedad, pero que sucumbe al poder de las corporaciones.

Robocop 1987

Robocop modelo 1987 (MGM)

Verhoeven fue un visionario: OmniCorp podría ser posible hoy. El holandés, además, no se equivocó en el brochazo gordo sobre Detroit, orgullo de la industria automotriz americana, que hoy vive en la quiebra y sometida al crimen.

Dicho contexto no puede ser obviado en Robocop (2014), del director brasileño Jose Padilha (Tropa de Élite), por lo que hay otra dimensión, otro acercamiento, incluso en la forma en que se atiende el crimen en sí mismo. La filmación, además, tiene otra mano y la asistencia de nuevas tecnologías, que quizás le dan un tono más esterilizado/sanitizado. El nuevo Robocop se acerca mucho a la gráfica de un videojuego shooter, haciendo hincapié en uno de los deportes favoritos de las películas gringas: disparar a otros humanos como si la misión fuera acabar con el mundo.

Otro diferencia interesante es cómo se aborda el tema hombre/máquina encarnado en el propio Robocop. En la versión 1987 de Verhoeven, el dilema no está tan sentimentalón. Si bien hay un tormento, la relación del viejo agente Murphy (Peter Weller) con su familia no tiene tanta cebolla y toda la dimensión humana se canaliza hacia su interacción con su compañera de aventuras policiales, Anne Lewis (Nancy Allen). En la versión 2014, en tanto, el Robocop del actor Joel Kinnaman (The Killing) está mucho más conectado con sus emociones, su esposa y su hijo (suprimiendo a su compañera de trabajo). Hay un drama que se vincula al espectro familiar, el cual de paso diluye la profundidad y la crítica a cómo se aborda la lucha contra el crimen como un discurso de poder.

En tiempo de grandes estudios y el triunfo grandes corporaciones, quizás era más difícil. O quizás esa era la idea

¿Cuál de las dos es mejor? El veredicto es tuyo.