Es probable que todos hayamos querido aprender a tocar algún instrumento musical. Algunos pensaron en la elegancia clásica de una guitarra, mientras que otros, seducidos por su estampa y estridencia, soñaron con machacar una batería, protagonista central de la cinta Whiplash.

La película, dirigida por Damien Chazelle, establece un acercamiento emotivo y furioso al aprendizaje de este maravilloso set de percusión, en una prestigiosa escuela de música en Nueva York. Andrew Neyman (Miles Teller) es estudiante de primer año del Conservatorio de Música Shaffer y carga con una historia potente: cuando pequeño fue abandonado por su madre y debió criarse solo con su padre. Andrew es tímido y antisocial, pero todo cambia una noche de ensayo solitario, en la cual conoce a Terence Fletcher (J.K. Simmons), el big boss de este templo musical. En apenas un parpadeo, Fletcher se transforma en su guía, pesadilla viviente y el faro que le impulsa a convertirse en un músico verdadero.

La música compuesta por Justin Hurwitz, Hank Levy, Duke Ellington, Juan Tizol y Tim Simonec es sencillamente un lujo y podría tenerse en cuenta, a pesar de estar iniciándose este año, como una de las bandas sonoras más destacadas de 2015. ¿Otro punto alto? La actuación de J.K. Simmons, quien hace converger dosis de insanidad, mordacidad y pasión totalmente fuera de clase.

Desde su concepción, Whiplash clama galardones y nominaciones. Primero, la idea se alzó como corto de ficción al ganar el premio del jurado en Sundance 2012. Al acabar el festival, Sony Pictures compró los derechos (film y música) para adaptarlo como largometraje. El trabajo fue minucioso y como resultado luce su candidatura a diversas categorías en los premios Oscar de este próximo 22 de febrero

  • Mejor actor de reparto (J.K. Simmons)
  • Mejor guión adaptado
  • Mejor mezcla de sonido
  • Mejor edición

En términos de recaudación también hay números positivos. Sus costos de producción fueron 3,3 millones de dólares, mientras que el retorno en las taquillas supera los 10 millones (resultados al 16 de febrero de 2015).

Whiplash es envolvente. Tu corazón rebota a mil pulsaciones por segundo y sientes la presión de esa cruz que expone tus debilidades ante la falla más nimia. El cuerpo duele y debes decidir entre la gloria o el olvido.

Continuar depende de ti.