El rey del cine pop corn (cabritas o palomitas de maíz) vuelve en gloria y majestad. Vin Diesel aterriza otra vez en las carteleras lleno de testosterona, nitroglicerina y discursos monosilábicos. No será con la séptima entrega de “Rápido y furioso”, sino que con la historia de otro antihéroe que vive al margen de la ley, que reemplaza calles, velocidad y autos, por bestias alienígenas y una cacería interplanetaria. Es el regreso de “Riddick”, otra de sus prolíficas sagas de acción y con la que espera seducir, nuevamente, a su amplio ejército de seguidores.

En la cinta, Riddick, el personaje al que da vida Vin Diesel, es un peligroso convicto abandonado a su suerte en un planeta desolado y que se derrite alrededor de su sol. Sin embargo, no está tan solo como imaginaba. En la superficie viven depredadores insaciables y mucho más letales que los humanos que conoció en los episodios anteriores de la franquicia (“Pitch Black y “The Chronicles of Riddick”). La única vía de escape es activar un botón de emergencia que alertará a diversos caza recompensas estelares, quienes acudirán al llamado no para ayudarlo, sino que para atraparlo y reclamar el botín que se pide por su cabeza.

Contra el tiempo, una tormenta y los riesgos propios del planeta, dos bandas de mercenarios se enfrentarán para cumplir la tarea, sin saber cuál es la trama que se desenreda y desenvuelve en la mente del propio Riddick.

El desenlace, obviamente, es incierto. Pero -sin ánimo de spoiler- es muy probable que quede abierto. Tanto Vin Diesel como el director David Thowy han dado señas de que Riddick se embarcará en una nueva trilogía, que debería llevar al público a  Underverse y Furya, lugares conocidos para todos quienes se precien de seguir las aventuras del guerrero.

¿No será suficiente de Vin Diesel con “Rápido y furioso”, que además hay que soportar “Riddick”? La pregunta es válida y seguramente se la hacen todos quienes cuestionaron que al actor le dieran una estrella en el paseo de la fama de Hollywood, hace un par de semanas.

Pero al actor le importa un pepino. Él sabe que las oportunidades de subirse al tren son escasas y hay que aprovecharlas. Por muchos años lidió con el fracaso y el rechazo. Su apariencia multiétnica jugaba en contra de su sueño de abrirse un camino en las mieles de la fama. Un día, finalmente, decidió canalizar sus frustraciones, juntó dinero de su sueldo como guardia de discotheque y filmó “Multi-Facial“, la historia de un actor que fallaba en un encontrar un papel, porque no tenía un biotipo definido. “No muy blanco y no muy de color”, decía. El film, de algún modo, llegó a Cannes y fue visto por Steven Spielberg, quien creo un rol especial para Vin Diesel en “Rescatando al soldado Ryan”.

Su parte no era esencial, pero fue suficiente para que su teléfono empezara a sonar. “xXx”, “Riddick” y “Rápido y furioso” se atravesaron en su camino y él no quiere dejarlos. Así que hazte la idea: Vin Diesel hay para rato.