Así es la vida, muchachos. Uno anda feliz deambulando en su existencia cuando de pronto, sin aviso, se aparece la dama oscura con su guadaña para avisarte que ha llegado el fin de tus días. Y claro, en esos segundos antes de dejar este valle de lágrimas, pasan por tu cabeza todas esas cosas que hiciste. Pero también llega el inevitable arrepentimiento de todas esas cosas que no pudiste hacer.

Por eso, para que la muerte no lo pille a uno con cosas pendientes, acá tenemos un listado imperdible de todas las series de televisión que hay que volver a ver antes de que te pongas el pijama de madera.

1. LOS SOPRANO

Los Soprano es una de esas series a las que hay que volver de vez en cuando. Sus seis temporadas calaron hondo en todos los amantes del cine negro, aunque presentara a un mafioso con un lado más humano. Tony (James Gandolfini) era básicamente un tipo aproblemado, en crisis, luchando por equilibrar su vida personal y sus negocios. Por eso, recurre a un siquiatra, con todo lo que eso puede implicar dentro de LA FAMILIA que dirige.

Los Soprano tiene todos los ingredientes que requiere un buen drama. Tiene acción, tiene tensión. Habla de conflictos generacionales, de tradición y traición, de lo bueno y lo malo de ser un ítalo-americano en estos tiempos donde la mafia ya no domina abiertamente en las calles.

2. EL PRÍNCIPE DEL RAP

“El Príncipe del Rap” (“The Fresh Prince of Bel-Air”) es de esas series inolvidables. Primero, porque catapultó a Will Smith al estrellato. Segundo, porque estaba llena de situaciones graciosas como cualquier sitcom que se precie de tal.

Pero además, la serie solía incorporar elementos sociales interesantes. Por ejemplo, cuando Will (Will Smith) decía que le aburría la historia porque no incorporaba elementos de su raza o cuando su tía Vivian preparaba clases completas de la historia africano-americana, con una interpretación de Gospel incluida. O el mismo hecho que llevó a Will a Los Ángeles: un altercado con una pandilla en su natal Philadelphia.

La serie duró seis temporadas y dejó muchos recuerdos entre los fanáticos.

3. BREAKING BAD


Cualquier ser humano que haya estado medianamente informado del acontecer occidental, sabrá que Breaking Bad ha sido uno de los grandes éxitos mundiales en materia de series de televisión. Las aventuras de Walter White y Jesse Pinkman nos deleitaron durante cinco temporadas en donde, probablemente, el único punto flaco haya sido precisamente la primera temporada…

De ahí en adelante, todo fue un torbellino que nos dejó con Walter redimiéndose ante la audiencia y despidiéndose de la vida en un final que provocó más de alguna lágrima en machos recios como tú o como yo. Pero antes de eso, pudimos ver la transformación de un hombre asustado y frágil en el peor y más temible narcotraficante que haya pisado Nuevo México.

Hay momentos notables en toda la serie, como cuando nos enteramos de que el dueño de “Los Pollos Hermanos” era un exiliado chileno, el instante donde el cuñado de Walter lo tiene encerrado en la combi donde preparaban droga o aquel inicio de capítulo con “Los Cuates de Sinaloa” interpretando un narco-corrido. Ni hablar de la aparición del bueno de Saul Goodman, el abogado que se ganó su propia serie spin-off llamada “Better Call Saul”.

Antes de morir, asegúrate de verla nuevamente.

4. THE KILLING

Aunque los actores  Mireille Enos y Joel Kinnaman tenían contrato para una nueva temporada, lo cierto es que parece improbable volver a ver juntos en esta serie a Sarah Linden y Stephen Holder, sus respectivos personajes. La historia detrás de The Killing parece haber quedado más que cerrada el término de las cuarta temporada, con los dos personajes acercándose nuevamente después de las cosas terribles que les tocó vivir.

La serie es adictiva, provoca una tensión impresionante y, aunque en las primeras dos temporadas se centra en la búsqueda de los responsables de la muerte de Rosie Larsen, después entramos en temas bastante más complicados y que nos llevan al triste pasado de la agente Linden. Específicamente, al caso que nunca antes pudo resolver.

The Killing tiene todos los ingredientes necesarios para que contarle un par de spoilers a alguien sea catalogado como el octavo pecado mortal.

5. ARRESTED DEVELOPMENT

Otra original de Netflix que cae dentro de la categoría. Y la razón es bien simple: calvo por la quinta temporada, donde guionistas y actores tuvieron que encontrar una forma muy peculiar de juntar al reparto y de narrar una historia, el resto de la serie es un cúmulo de situaciones realmente graciosas que tienen como centro a la familia Bluth.

Arrested Development es una serie de culto. Utiliza un humor inteligente y ácido que funciona gracias a actores de la talla de Jason Bateman, Michael Cera, Jeffrey Tambor, Jessica Walter y la genial narración de Ron Howard. La serie tiene momentos y escenas notables: Tobias Fünke tratando de unirse a “The Blue Man Group”, tío Michael y su sobrina Maybee cantando en la empresa una canción con evidentes tintes sexuales (“Afternoon Delight”), el Doctor Literal dándole noticias a la familia Bluth que no era lo que ellos esperaban o la secretaria de George Bluth mostrando una y otra vez sus senos con implante a quien quisiera verlos.

Un pedazo de serie que sigue prometiendo nueva temporada, aunque por ahora no hay luces de cuándo podría salir al aire.

6. DEXTER

Dexter Morgan (Michael C. Hall) era el asesino en serie más encantador del mundo. Primero, porque llegaba casi todos los días con donuts a la oficina de la policía de Miami, donde trabajaba como experto en manchas de sangre. Y segundo, porque era el encargado de hacer justicia cuando el sistema judicial o la misma policía no eran capaces de detener a traficantes y asesinos.

Durante sus ocho temporadas pudimos ver la entretenida evolución de este hombre con un pasado trágico: desde un sicópata frío y astuto a un hombre capaz de amar.

Dexter tiene personajes geniales como Vince Masuka, pero quien se roba constantemente la atención es la hermana de Dexter, Debra Morgan, interpretada por la tremenda actriz Jennifer Carpenter (protagonista de “El exorcismo de Emily Rose”).

Lo único malo de Dexter: el final. Los guionistas consideraron que el asesino en serie no podía quedarse feliz de la vida, así no más, porque matar gente mala es igual de reprobable. Por eso, planearon ese finale tan lleno de culpa y de efectos especiales realmente malos.

7. BLANCO Y NEGRO (DIFF’RENT STROKES)

Diff’rent Strokes fue una de las comedias más exitosas de todos los tiempos, no solo en Estados Unidos. Las aventuras de Arnold (Gary Coleman), un pequeño africano-americano adoptado por el viudo millonario Philip Drummond (Conrad Bain), llenaron los corazones de miles de personas alrededor del globo.

Él y su hermano Willys (Todd Bridges) vivían en una casa en Park Avenue, Manhattan, junto con la angelical Kimberly (Dana Plato). Por supuesto, todos recordamos aquella oportunidad en donde Arnold recibió la triste noticia de que no iba a crecer mucho más debido a una enfermedad. Y, por supuesto, recordamos su inconfundible “¿De qué estás hablando, Willys?” que le dirigía a su hermano cada vez que algo le parecía mal.

Lamentablemente, la serie tiene mucho más morbo por lo que pasó fuera del set, más allá de sus ocho exitosas temporadas. La bella Dana Plato no pudo obtener un nuevo rol protagónico tras el término de la serie y falleció a los 34 años producto de una sobredosis de Vicodin y Vanadom. Todd Bridges no logró mucho más que un par de papeles pequeños y lidiar apenas con las consecuencias de la fama (combatió duramente contra su adicción al crack cuando tenía 20 años y fue acusado de haber asesinado a un narcotraficante). La suerte de Coleman no fue mucho mejor: víctima de una enfermedad congénita, el simpático actor empezó a envejecer y ya no podía seguir haciendo el rol de niño. Luego obtuvo papeles menores y murió trágicamente a los 42 años.

8. THE LOVE BOAT

La historia era siempre la misma en el Pacific Princess. Dos o tres parejas abordaban el crucero capitaneado por Merrill Stubing (Gavin MacLeod), quien estaba siempre muy bien acompañado por su tripulación: el Dr. Adam Bricker (Bernie Kopell), Isaac el barman (Ted Lange) y el tesorero “Gopher” Smith.

Todas las parejas venían con algún tema que resolver, así que durante las 10 temporadas de la serie pudimos ver el abanico completo de problemas conyugales, todos los cuales eran muy bien resueltos arriba del barco. Todos se bajaban felices, frescos y enamorados, por lo que la fama del Pacific Princess como “El crucero del amor” era más que merecida. Bueno, no por nada la serie se llamaba “The Love Boat”.

Un clásico que duró 10 años y que se transformó en un monumento a la comedia romántica, por lo que vale la pena revisitarlo.

9. SEINFELD

Es difícil saber cómo hemos soportado tanto tiempo sin la serie “Seinfeld”. Supongo que debe ser la resiliencia de los telespectadores resignados o el hecho de que canales como Sony se ha encargado de mantener viva la llama y pasa de vez en cuando los capítulos con las aventuras de Jerry, Elaine, George y Kramer.

Como sea, esta serie de 10 temporadas debe ser vista nuevamente antes de salir con los pies para adelante. Razones hay de sobra, pero lo mejor es recordar algunos momentos que justifican toda su existencia. Por ejemplo, aquella competencia de quien duraba más tiempo sin auto-satisfacerse, la vocecita “Hello” que Jerry inventó tras una anécdota con una novia, el episodio del Nazi de la Sopa, el episodio cuando van a comer comida china, la oportunidad en que se les perdió el auto en el mall y aquella fiesta de migrantes de Puerto Rico que tenía paralizada la ciudad.

El final de la serie fue una genialidad más del equipo de guionistas, quienes aprovecharon la actualidad para darle un cierre a una de las series más exitosas de todos los tiempos.

10. LOST

Y hablando de finales malos…

Lost fue una verdadera tromba cuando irrumpió en la programación. Era otra época, cuando los latinos nos teníamos que conformar con esperar dos a tres días para tener el subtítulo que acompañara al flamante nuevo episodio. Por eso, las emociones se multiplicaban por mil cada vez que sucedía algo con el doctor Jack Shephard y el resto de los sobrevivientes del Oceanic 815.

La serie obtuvo 106 premios y 375 nominaciones en sus seis temporadas al aire, por lo que todos quedamos con una sensación rara al final. Nadie podía creer que J.J. Abrahams, junto con los demás creadores de la serie, se les hubiera ocurrido la “genial idea” de que la vida paralela de los personajes era ni más ni menos que un purgatorio. Tampoco nadie les perdonó que quedaran una serie de temas sin resolver, tales como: dónde quedó el cuerpo del papá de Jack, quién construyó la estatua gigante o por qué se suicidó Radzisnky.

Aún así es una serie que conviene revisitar de vez en cuando porque, como sea, nadie puede negar que las tres primeras temporadas fueron realmente adictivas.