Probablemente recordarás lo que viste lo que te contaron sobre Chatroulette, aquel sitio en donde dos personas con webcam se encontraban al azar y podían conversar si se gustaban, si existía interés, o saltar a la próxima persona. Claro, lamentablemente el azar te mostraba siempre habitualmente muchachos exhibicionistas con una mano en el mouse y la otra en su herramienta, lo que era francamente decepcionante para el que buscaba otra cosa.

Hace un tiempo, alguien nos comentó sobre Chaturbate, un sitio absolutamente NSFW. Pensamos que era lo mismo que la ruleta famosa, pero nuestro informante se demoró poco en aclarar que era totalmente diferente, que era genial, que teníamos que verlo (lo decía con tanto entusiasmo…).

Finalmente acordamos que, en un ejercicio de apostolado periodístico, ingresaríamos al sitio para darle a conocer a nuestros lectores de que se trata Chaturbate. Así no están obligados a entrar, ¿cierto? 😉

 

En qué consiste

Es un portal de cámaras web explícitas y para adultos. Porno, directamente. Pero porno amateur o casi amateur. Si tienes más de 18 años, puedes inscribirte gratis y empezar a transmitir tu propia webcam. Y de paso, cumplir tus fantasías o las del resto.

Al entrar a www.chaturbate.com ves una grilla de imágenes en miniatura, capturas aleatorias de las cámaras que están en vivo y que la están llevando en este momento. Enfrentarse a esta página muchas veces resulta abrumador, una verdadera y profunda exploración gineco-urológica, a veces obstétrica, de lo que está detrás de cada uno de los improvisados pornostars.

El sitio cuenta con pestañas donde están las cámaras categorizadas: Mujeres, Hombres, Parejas, Transexuales y Grupos.

Nosotros ingresamos a las cámaras de mujeres y las de parejas. Para eso, debes seleccionar la pestaña indicada y verás una grilla muy parecida a la de la portada, pero solo con cámaras de las chicas. Al presionar en una de ellas, ingresarás a una sala que tiene a la izquierda la transmisión en vivo de la webcam y, a la derecha, un chat donde puedes conversar con tu amateur.

De alguna manera es una reedición virtual, a gran escala, de las clásicas cabinas del tipo Peep Show que hay en algunos países.

 

¿Qué vas a ver en las salas?

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Sexo. En casi todas sus expresiones. Solo están prohibidas algunas funciones orgánicas, los animales y los menores de edad. Para todo lo demás, existe Chaturbate.

Verás personas a cara descubierta masturbándose, usando aparatos, teniendo relaciones con su pareja. Personas cumpliendo deseos de quienes les escriben en el chat, otras insultando a los que les piden cosas en el chat. Pero bastante sexo, muchas veces con evidentes tintes de imitación del porno profesional en sus códigos visuales y posiciones sexuales.

Verás personas con ropa fetish, máscaras para ocultar su identidad o para dar un tono más sucio y perverso a su acto.

 

¿Tengo que pagar?

No, no tienes que pagar. Nada, cero. Es GRATIS, así, con mayúsculas. Mejor aún: ni siquiera tienes que registrarte para poder mirar las webcams.

Ahora, si por algún motivo te sientes dadivoso, te levantaste con el pie derecho o tu pornostar te dio lo que querías, puedes darle una propina llamada Tokens, la moneda oficial de Chaturbate.

 

¿Qué ganan los que transmiten?

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Ganan aquellos Tokens que tu tan generosamente les das. Monedas que, tras una comisión para Chaturbate, se transforman en dinero contante y sonante para el performer en cuestión.

Ahí está el gran estímulo para muchos de los que se decidieron a cumplir las fantasías propias y del resto. Pueden hacer dinero con este feliz atrevimiento.

Muchos de los no tan improvisados actores ponen metas: juntar una determinada cantidad de tokens para quitarse ropa o realizar algún determinado acto.

Para que te hagas una idea: una de las chicas estuvo 24 horas online. Juntó tantos tokens que ese día de transmisión le significó echarse al bolsillo US$1.500 (CLP$ 945.000). ¿Nada mal, cierto?

 

Las maratones y programas especiales

Muchos de los performers hacen maratones. 24 horas de sexo y amor en vivo para todo quien quiera verlos. Por supuesto, muchas veces con el objetivo de recaudar una suma interesante de tokens. Pero otros tienen otras motivaciones, como juntar sus habilidades y desinhibición sexual con su gusto por la cocina, por ejemplo, por lo que realizan capacitaciones culinarias.

Sobre El Autor

Periodista, romántico empedernido, sufridor confeso. Su vida es una película, una comedia romántica con toques dramáticos, pero comedia al fin y al cabo. Cree en Dios para los partidos de la Selección o cuando no puede olvidar a una fémina. Ama el tango y el Glam-Rock, pero no odia el reggaetón. No le gusta como sale en las fotos.