Probablemente habrás visto deambulando por ahí ese hashtag #CharlieCharlieChallenge y, obviamente, no quieres quedarte atrás en las conversaciones del pasillo de la oficina con tus compañeros de trabajo. O no querrás que tu esposa te descubra ignorante de las cosas que pasan en la red y se ría de ti, que pasas las 24 horas frente a un computador y no te enteras de nada.

¿Alguna vez jugaste a la Ouija? ¿Ese tablero con muchas letras que, según algunos, sirve para invocar a los espíritus? El Charlie Charlie es un juego parecido, salvo que se juega con dos lápices puestos en forma de cruz sobre un papel que contiene simplemente las palabras SI y NO.

¿Cuál es la gracia?

Que con solo invocar a un tal Charlie diciendo “Charlie Charlie, ¿estás ahí?”, los espíritus demoníacos podrían quedar a tu disposición para responder todo tipo de preguntas, desde si te van a subir el sueldo (ya sabes la respuesta, no necesitas que un espíritu lo diga) hasta si tu selección de fútbol va a hacer un buen papel en la Copa América. Por supuesto, también cosas de alto interés y relevancia mundial como si le gustas a la chica que usa la bicicleta estática de al lado, si deberías comprar la bomba de vacío o si algún día se dignarán a darte las gracias cuando le arreglas el computador a la secretaria.

Según algunos, la nueva sensación en internet es un antiguo juego que proviene de México y que consiste en obtener respuestas de los seres del más allá, para lo cual la primera pregunta es saber si Carlitos está en casa o no. Luego, afirman, se pueden hacer las preguntas que se deseen. Y al final, hay que despedirse con un “Charlie, ¿podemos terminar?”. De acuerdo a algunos usuarios, no despedirse podría ser muy complicado para tu vida.

El jueguito ha generado tal interés, que hay todo tipo de reacciones. Desde ejemplos de personas jugando que reaccionan realmente asustadas al movimiento de los lápices, comentarios irónicos en Twitter (cuna del pensamiento crítico), hasta quienes han sentido miedo real y otros que sugieren a la gente no jugar ni ver los videos.

Y por supuesto, hay quienes se lo han tomado muy en serio: