Hay cosas que todo el mundo aprende desde pequeño, ya sea gracias a los infalibles métodos de mamá y papá o a las señales estratégicamente dispuestas en lugares de peligro.

A corta edad aprendemos, por ejemplo, que no hay que meter las manos en la jaula del león, no poner tenedores en los enchufes, no correr con tijeras y no jugar con cualquier cosa porque te puedes sacar un ojo. Cuando ya pisamos la adultez se agregan otras como que no se debe conducir usando el celular o borracho ni fumar al lado de un expendedor de combustible.

Lamentablemente, hay tipos que les gusta convivir con el peligro y, de paso, poner en riesgo al resto, esperando que alguien les dé una lección. Tal como pasó en una estación de servicio en Sofía, la capital de Bulgaria.

Las cámaras de seguridad del recinto captaron a un cliente que fumaba fuera de su vehículo, mientras cargaba combustible. Pese a la insistente petición del empleado del lugar, el mentecato se negó a apagar su cigarrillo.

Ante la negativa, y sin otra opción, el empleado de la estación tomó un extintor y descargó su polvo blanco encima del tipo para que finalmente dejara de fumar. Tanta fue la sorpresa de la víctima, que no atinó nada más que a discutirle a este héroe anónimo que básicamente le salvó la vida.