Además de sabiduría, la ciencia suele regalarnos momentos de diversión y de asombro. Sobre todo, cuando a la necesaria curiosidad científica se le agrega algún implemento tecnológico. Ahí la cosa adquiere ribetes épicos.

De hecho, hoy nos sorprendemos con el trabajo de un equipo de las universidades de Bristol y de Cambridge, las cuales se encuentran estudiando el Volcán de Fuego en Guatemala, uno de los más activos de aquel país. El macizo suelta explosiones y lava cuando uno menos se lo espera. Y aquí viene lo bueno: el equipo de investigadores está usando drones para capturar su comportamiento.

Algunos son de un ala fija, otros son cuatricópteros, pero todos en conjunto permiten acercarse al cráter del volcán para grabar las erupciones y obtener datos como temperatura y humedad, incluso dentro de la nube de humo y cenizas. Por supuesto, todos ellos regalan tomas impresionantes de uno de los fenómenos más letales y bellos de la naturaleza.