Nik Wallenda respeta la altura, pero no le teme. Es un principio que tiene desde los dos años de vida y que no se cansa de refregarlo en la cara del mundo.

Este domingo, Discovery Channel transmitió “Skycraper Live”, uno de sus incontables desafíos a la muerte: Wallenda atravesó dos edificios en el centro de Chicago, Estados Unidos, caminando sobre una cuerda floja a 205 metros de altura. Uno de sus viajes fue con los ojos vendados.

Cosquillas, nervios, sin embargo, una dosis de adrenalina que necesita su cuerpo.

Wallenda tiene 35 años. A los dos ya hacía saltos mortales y a los cuatro practicaba caminatas de cuerda floja a 60 centímetros del suelo. Todo salía natural, porque sus genes llevan la firma de los Flying Wallenda, una familia astrohúngara de acróbatas aéreos que viene maravillando al planeta desde el siglo XIX.

Su tatarabuelo Karl armo bártulos y trasladó la tradición a Estados Unidos. En 1978, Karl murió luego de caerse en uno de sus números, en Puerto Rico. Pero pese a ello, nadie en el clan da pie atrás al peligro.

Nik ha cruzado las cataratas del Niágara, un segmento del Gran Cañón e incluso hizo el mismo truco que le costó la vida a su tatarabuelo sin uso de arnés o elementos de seguridad. “Las redes entregan una falsa sensación de seguridad”, dijo en alguna entrevista perdida en el tiempo.

La pasión con la cuerda floja es tal que le propuso matrimonio a su esposa Erendira en medio de una caminata a nueve metros de altura.

Wallenda ya piensa en nuevos desafíos, pero antes que lleguen los dejamos con su última hazaña en Chicago.